miércoles, 6 de agosto de 2014

Hay que cruzar el Rubicón

       Leo artículos muy bien escritos de la oposición que parecen decirnos que aquí no pasa nada, no ocurre  cosa importante y que gane quien sea, es lo mismo. Deben responder al sistema financiero y más nadie.
       Acá se juegan cosas importantes, como decía Felipe González, el sistema financiero no nos ha dejado hacer política y resulta que ahora, con banqueros ricos y bancos fundidos, somos los políticos los que tenemos que revertir esta situación.
       Metieron a todo en una misma bolsa y por culpa de los bancos de inversión, tienen los bancos de crédito que pagar los platos rotos.
       ¡Cómo va a ser lo mismo en la Argentina el hijo de Alfonsín, que la patota sacada de la cárcel para boletear opositores de La Cámpora!
       ¡Cómo va a ser lo mismo Luis, un muchacho sano, que Vázquez, un enfermo mental!
       ¡Como va a ser lo mismo Pedro, que es un estudioso, que Sendic que es un canalla de lo peor!
       No es lo mismo, no.
    La expresión “cruzar el Rubicón” refiere a cuando alguien decide lanzarse a hacer alguna cosa, aún sabiendo que le puede traer graves consecuencias.
   Se trata de dar un arriesgado paso, sabiendo de antemano que nos puede salir muy caro.
       En política a veces, hay que cruzar el Rubicón, porque no hay más remedio.
      Ellos tienen claro que si pierden no vuelven más, porque están unidos exclusivamente, por la ambición de los mediocres.
       Se les termina incluso el discurso.
    Les va a ser difícil, además, hacer oposición y posicionarse en el escenario político que se avecina, con nuevos agentes intervinientes y juventud que no vivió el pasado reciente.
      Van a hacer la del peronismo. Ya están haciendo gimnasia; eso se resuelve fácil, como bien dice Amorín, se saca el Impuesto a la Renta y ya está el aumento salarial.
       Chau Pit-Cnt.
       Así de fácil.
       ¡Vamos entre todos a cruzar el Rubicón!
       Si es así: ¡Alcemos el poncho y vamos!
   Son fascistas, quieren fascistizar la cosa corporativamente, de modo que gente que es liberal a carta cabal, al enfurecerse, se fascistice.
       Fascistizar al enemigo para combatirlo mejor, era la consigna montonera de aquella época.
       Que se quite la careta liberal decían.
       En eso están.
       Después el fascismo se vuelve una necesidad de la burguesía y no saben la que les espera.
       La historia enseña.
       El liberalismo no puede ser blando, porque si no se viene la noche.

       Como ésta realidad española, que no nos gusta, pero es real.



Los derrocó "la burguesía nacional"


Los rojos no usaban sombrero, usaban boina y de boina fueron extirpados.