Leo
artículos muy bien escritos de la oposición que parecen decirnos que aquí no
pasa nada, no ocurre cosa importante y
que gane quien sea, es lo mismo. Deben responder al sistema financiero y más
nadie.
Acá
se juegan cosas importantes, como decía Felipe González, el sistema financiero
no nos ha dejado hacer política y resulta que ahora, con banqueros ricos y
bancos fundidos, somos los políticos los que tenemos que revertir esta
situación.
Metieron
a todo en una misma bolsa y por culpa de los bancos de inversión, tienen los
bancos de crédito que pagar los platos rotos.
¡Cómo
va a ser lo mismo en la Argentina el hijo de Alfonsín, que la patota sacada de
la cárcel para boletear opositores de La Cámpora!
¡Cómo
va a ser lo mismo Luis, un muchacho sano, que Vázquez, un enfermo mental!
¡Como
va a ser lo mismo Pedro, que es un estudioso, que Sendic que es un canalla de
lo peor!
No
es lo mismo, no.
La
expresión “cruzar el Rubicón” refiere a cuando alguien decide lanzarse a
hacer alguna cosa, aún sabiendo que le puede traer graves consecuencias.
Se
trata de dar un arriesgado paso, sabiendo de antemano que nos puede salir muy
caro.
En
política a veces, hay que cruzar el Rubicón, porque no hay más remedio.
Ellos
tienen claro que si pierden no vuelven más, porque están unidos exclusivamente,
por la ambición de los mediocres.
Se
les termina incluso el discurso.
Les
va a ser difícil, además, hacer oposición y posicionarse en el escenario
político que se avecina, con nuevos agentes intervinientes y juventud que no
vivió el pasado reciente.
Van
a hacer la del peronismo. Ya están haciendo gimnasia; eso se resuelve fácil,
como bien dice Amorín, se saca el Impuesto a la Renta y ya está el aumento
salarial.
Chau
Pit-Cnt.
Así
de fácil.
¡Vamos
entre todos a cruzar el Rubicón!
Si
es así: ¡Alcemos el poncho y vamos!
Son
fascistas, quieren fascistizar la cosa corporativamente, de modo que gente que
es liberal a carta cabal, al enfurecerse, se fascistice.
Fascistizar al enemigo para combatirlo
mejor, era la consigna montonera de aquella época.
Que se quite la careta liberal decían.
En
eso están.
Después
el fascismo se vuelve una necesidad de
la burguesía y no saben la que les espera.
La
historia enseña.
El
liberalismo no puede ser blando, porque si no se viene la noche.
Como
ésta realidad española, que no nos gusta, pero es real.
