martes, 3 de febrero de 2009

La crisis del Frente Amplio


"El Cielo los lanzó de su seno, por no ser menos hermoso; pero el profundo Infierno no quiere recibirlos por la gloria que con ello podrían reportar los demás culpables."

"Caccianli i ciel per non esser men belli,

né lo profondo inferno li riceve,

ch’alcuna gloria i rei avrebber d’elli”.."

Dante Alighieri,Canto III, 42, Divina Comedia

Dicho en términos marxistas:

La burguesía no los quiere ni regalados, porque son gentuza lastimosa que da asco de solo verlos. Pero para la clase trabajadora "no están ni ahí".


El Frente Amplio tiene una crisis política que viene de atrás y que ahora lo que hace es mostrar a toda la opinión pública, su verdadera profundidad.

El Frente Amplio del 71' murió bajo la dictadura, aproximadamente, en el año 77'. En este sentido hay varios temas a los que nadie quiere hincarle el diente y este es uno de los tantos.

A partir de febrero del 73' -todo el Frente Amplio, no sólo el partido comunista- sale a la búsqueda del "militar progresista", el militar peruanista a lo Velasco Alvarado, un represor de la guerrilla que cuando llega al poder, pone a guerrilleros a gobernar junto a él. Creían que acá en el Uruguay pasaba algo parecido y se llegó a decir públicamente que "el torturador a la larga asume las banderas del torturado". Pensaban y lo decían por todos lados que el ex dictador Gregorio Alvarez "El Goyo", era el progresista, solo porque estaba detrás de los comunicados 4 y 7 que decían que "El Ejército no será el brazo armado de la oligarquía, ni de interés político o económico alguno".

Cuando viene el golpe de Estado nadie quería conversar con más nadie, ni siquiera saludaba al otro. Se genera una situación de pánico colectivo tras el consabido fracaso de la Huelga General. Pese a eso existían partidos, como el comunista que seguían organizándose en casas de familia. Se derretían por encontrar "el militar progresista". En ese momento el partido socialista saca la revista "Patria" de un nacionalismo orientalista levemente progresista, los maoístas "Causa del Pueblo" y el partido comunista el semanario "9 de Febrero", con exaltaciones permanentes a Velasco Alvarado, y títulos bien grandes diciendo: "Una Revolución que vale un Perú". Dicho sea de paso, en Perú, el partido comunista peruano, estaba en contra de Velasco Alvarado.

Todo este juego putchista dura lo que un lirio.

Sobre esta base, la difícil búsqueda del militar progresista, la historia política del Frente Amplio bajo la dictadura es algo bochornoso, que causa incluso, vergüenza ajena. Decían que Bolentini era "muy inteligente", forma de calificar de los comunistas en aquella época a alguien para luego reclutarla, que "había que ponerle el hombro al Uruguay". Creían en la boya petrolera y el oro de Valentines.

Cuando se cierran todas las publicaciones, excepto "El Día", "El País", "La Mañana", y el "Diario", todo el Frente Amplio leía el diario "El Día", contentísimos porque tenía la foto del Viejo Batlle, con el sobretodo bajando las escaleras y esta frase. "Todos los que están agobiados por la injusticia son nuestros protegidos. Todos los que están agobiados por el prejuicio nos esperan". Una profesora socialista de historia que tuve, se sentía reconfortada por la línea que estaba llevando el diario "El Día". Al final, también los militares le prohibieron al Día que hiciera eso.

Yo pensaba para mí, ¡Qué sentido político tiene haberse pasado décadas y décadas despotricando contra la "democracia burguesa" y el "tibio reformismo" para terminar en la sopita boba de un sentido común, que parece ser, el menos común de los sentidos! Aunque parezca increíble, hay gente en el Uruguay que piensa que el "estado de derecho", es un simple "estado de derecha", son los mismos que después se acuerdan de Santa Barbara cuando truena.

El diario "El Día", con Sanguinetti escribiendo y Enrique Tarigo explicando que la ultra izquierda y la ultra derecha son exactamente la misma cosa, se caracterizaba por largar dardazos de toda índole contra la izquierda, acusándola de responsable de todo lo que sucedió.

A partir del 76', coincidiendo con el asesinato de Zelmar Michelini, Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw en Argentina, se desencadena una cacería contra el partido comunista. A comienzos del 77' estaban todos presos, Massera incluido, por supuesto y con su pierna lesionada.

Fueron años en donde no soplaba políticamente ni una mosca. El Ejército la emprendió contra todo el mundo, menos los empleados públicos. Este es un tema que merece análisis para otro momento. Montevideo parecía un pozo de sombras. En ese período se fueron del país 300 mil uruguayos. A muchos que caían presos le decían: "Andate del país, porque si no, no salís más de la cárcel".

El informativo meteorológico de Cisneros, en CX8, Radio Sarandí, de noche, era tétrico y enseñó a interpretar los mensajes en clave para entender la situación del país. Era algo así como "nubarrones muy oscuros se aproximan sobre el Uruguay, mientras un viento frío polar invade todas las cosas en un escenario desolado en donde solo cabe esperar, la dura llovizna que nos espera". No podía decir que se torturaba, pero lo daba a entender. Al final, también le prohibieron ese informativo a Sarandí.

Desde Radio Moscú les importaba solo, pura y exclusivamente la situación de Jaime Pérez y Selva Braselli. Desde Radio Berlín, Enrique Rodríguez, hablando para afuera, pero diciendo para adentro, decía lo mismo que el diario "El Día". Era evidente que aquel Frente Amplio había muerto.

Cuando los semicoros suben al podio.

Con el advenimiento de la democracia y con la liberación de Seregni, se invierten las cosas en el Uruguay. En el 71', Seregni era un simple moderador sin importancia en las discusiones y los grupos políticos hacían lo que realmente querían. Era el Frente Amplio quien puso a Seregni, por la sencilla razón de que Carlos Quijano no aceptó el ofrecimiento. En cambio en el 84', era Seregni quien puso Frente Amplio, cuando esos grupos estaban muertos políticamente. Esto es lo que le costó entender al partido colorado, hasta darse cuenta que el coqueteo diario, permanente y sistemático con Batalla, lo terminó destruyendo y divididiendo a él.

El Frente Amplio del 71' era un Frente Amplio que venía, por un lado del fin del modelo de sustitución de las importaciones, proceso que condujo al Congreso del Pueblo y luego a la CNT. Por otro lado viene de lo que se llamó la "Nouvelle vague", la nueva ola de la década del 60', que a nivel cinematográfico generó un nuevo tipo de hombre, el que hace "la crítica-crítica, de la crítica-crítica".

Por el otro lado, estaba el folclore urbano, del asfalto -canto popular-, ligado a la forma de sentir del hombre de campo, cuando se viene a vivir a Montevideo y empieza a sentirse mal. Hubo en el Uruguay, durante mucho tiempo, gente que venía a Montevideo del interior y se mareaba al entrar al London París. El canto popular es la expresión de un criollismo, pero sin pagar tributo al nativismo. Eso fue lo que le dio identidad nacional al Frente Amplio, hizo más una canción de Viglietti, que 5 mil discursos políticos juntos.

Existía, también, un tipo de gente que cuando opina, como se dice vulgarmente, "se comen los niños crudos", raro trotskismo de carácter insurreccional -Trotski 2, vamos a decirle, porque no tiene nada que ver con el Trotski juvenil-, que ve a todo el mundo como "ingenuo", sin darse cuenta que en política, no hay nada más ingenuo, que acusar de ingenuo a otro. Querían "brazo político", para tener la cobertura de hacer mejor "política, con armas". Estaban contra las armas de la crítica -"hay que hacer, hacer y hacer", sin decir qué va a hacer- y pasaron a la crítica de las armas. Pese a eso, vengo a enterarme mucho después, que el gran problema que tenían, era la falta de francotiradores profesionales. Evidentemente, no es con una perdigonera cazando liebres que se forma un profesional, sino con horas y horas de adiestramiento en un Pólipo de Tiro. A ellos -se lo ve ahora con claridad- "la palabra" los dividía, sólo "la acción", los unía.

Otra cosa importante que cohonesto el surgimiento del Frente Amplio, fue la determinación cuasi religiosa que ciertas palabras comenzaron a tener. Por ejemplo la palabra "compañero" usada al voleo con cualquier persona sin saber quién es, que era lo típico de Seregni. La "V", de la victoria con la que Churchill inmortalizó su imagen, cuando la derrota de los nazis, el logotipo FA, simbolizando el Cerro de Montevideo y la bandera de Otorgués arriba, la sustitución del "club político" clásico, por el comité como ámbito de contra cultura y formación permanente. Un sentimiento, en dónde la palabra LIBERACIÓN en el sentido existencialista del término, es la clave de toda una época, perdiendo de vista, que no se lucha por la liberación, se lucha por la libertad. Lo que más llama la atención de está rara mística política es el carácter concreto que tienen las manifestaciones frentistas: Así sea una tragedia lo que está ocurriendo, cuando salen a manifestar lo hacen con una suerte de "alegría dirigida".

Finalmente, el último cabito que queda por desollar es el rol que jugó en todo esto, EL ESTUDIANTADO, producto de un raro arismendismo que sustituía EL CAMPESINADO guevarista-maoísta, y también EL PROLETARIADO -leninista, trotskista o estalinista- por un nuevo y gramnsciano agente histórico: la UJC que vivió siempre sin apoyo del PARTIDO, porque eran agitadores "inmaturos" y además, al comunista clásico, no le hacía ninguna gracia una fracción castrista-guevarista.

Ese Frente Amplio que ahora se prosterna ante la imagen de Salvador Allende, sin darse cuenta que no se gobierna "por resquicios legales", murió entrada la dictadura y al resucitar con Seregni, representaba otra cosa: era un partido político más, no un Frente Amplio. Seregni quería arreglarla diciendo que era un movimiento hacia abajo, un Frente Amplio hacia adentro y un partido hacia afuera. Es decir que, hacia abajo, movilización, hacia adentro, ombliguismo político y hacia fuera con un dedo puesto en lo más profundo del conducto rectal, todo el mundo "uniá". Eso es lo que hoy están ayudando a liquidar los vazquistas, mujiquistas y astoristas, en una disputa por quien ejerce el unicato político directriz, como si el Uruguay fuera Cuba, en dónde todo lo importante es saber en qué lugar se queda puesto, dentro del inamovible por la eternidad, "Poder Popular".

Ese Frente Amplio que tiene en Salvador Allende una especie de guía espiritual desde el más allá, como si fuera una figura mítica, no saca conclusión alguna. Allende decía "Estoy en la burguesía porque no tengo más remedio, pero todo lo que hago es contra la burguesía", creyendo que los demás convierten el vidrio en chicle y se lo mascan tranquilamente.

La irrupción de Tabaré Ramón Vázquez Rosas, se inscribe en el fin teórico de la izquierda y coincide -vaya casualidad- con la caída del socialismo real- en los años 90'.

Vázquez toma una especie en extinción que la realidad histórica uruguaya le permitió existir más allá de su destino natural y la conduce al triunfo sobre otras bases. Como Mussolini, que el padre le puso Benito, por Benito Juárez, es un socialista de corporaciones. Mussolini le puso a su movimiento "fascismo", porque el fascio es un haz, queriendo decir que su movimiento era un "haz de corporaciones".

El Frente Amplio de Vázquez es el producto del corporativismo médico.

El Frente Amplio de Mujica es el del anarquismo en su versión 1848, un bakunismo en toda la línea para lechuguinos encorpetados, quitamotas, quirimbos, linyeras ilustrados y distintas especies del espectro "anti estatal", "anti clase media". Toma aquí en el Uruguay la forma de un martinfierrismo político en gran parte trasnochado, porque aunque haya hecho época en la Argentina en los tiempos de Leandro Alem, es algo que desaparece luego. Entre nosotros, ya en los tiempos de Manuel Aquino, estaba en crisis el "gauchi político". Para entender esa forma de razonar en chascarrillos, además de saberse de memoria Martín Fierro, de José Hernández, hay que haber leído muchas veces "El Hombre Mediocre" de José Ingenieros, hasta que se vaya pegando en la retentiva mental, la ripia, el chascarrillo y el uso de los arcaísmos del idioma de un modo populachero. Lo que llama poderosamente la atención es la prolija, dilatada y extensa cultura engeliano-trotskista que hay detrás de ese encendido bakuninismo martinfierrista. El hombre, como se dice vulgarmente: "No da puntada sin hilo" y, todos sospechan, que en realidad, es la parte visible de iceberg anti obrero. Hay una tendencia en la gente a pensar que habla de un modo gracioso y que es inteligente, olvidando que si fuera inteligente, no sería tupamaro y que de gracioso no tiene nada: es una expresión más del terrorismo verbal.

El Frente Amplio de Astori es el de los ex comunistas que se le quedaron a ese partido con los locales y las camionetas y se guardaron las coronas suecas y el pago en especies con que Rusia los mantenía. Es el Frente Amplio del que está de vivo entre perfectos idiotas y eso le da una particular lucidez a lo Valenti, para ver más lejos.

Quieren vender la imagen de moderados y son una expresión más de las distintas mafias que hay en el Uruguay. Representan a un sector que en los años 60' y comienzos de los 70', integraba la UJC y el partido comunista no los apoyaba. Se vengaron cuando la caída del socialismo real a comienzos de los 90' y encuentran su espacio político en una pose de moderado, de maduro rodeado de desaforados y desubicados. Conocen el rebelde y también al súbdito, pero ignoran al ciudadano: para ellos el mundo es o someterse bajo vasallaje o la rebelión enloquecida. Desconocen al ciudadano con derechos y obligaciones. Se mandaron un Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), pero ni se les paso por la cabeza instrumentar, los derechos del contribuyente. A un Frente Amplio con esas características nadie quiere ponerle la cabeza. Se la puso Seregni en el 71' y como se dice vulgarmente, por querer complacer a tirios y troyanos dentro de ese Frente Amplio, "se las ligó todas". Se la vuelve a poner Seregni, nuevamente, pero bajo la forma de un pacto social, que consiste en no hacer bajo ningún concepto "lucha de clases", porque el Uruguay es un país en dónde las clases sociales no están definidas y es más válido el concepto de estamento, estrato o capa social, que la noción clásica, marxista y pendenciera, a la italiana de "lotta di classe". Pagó tributo por todos lados, a la derecha, por no haber tenido actitudes claras ante los tupamaros en un momento decisivo y a la izquierda por "seguidista de la burguesía", aunque en realidad la definición más exacta sería: "furgón de cola de uno de los partidos tradicionales", hombre sin ideas propias que necesita que ciertas figuras de un partido tradicional opinen primero, para luego él decir lo suyo, al estilo frentista.

Tabaré Ramón Vázquez Rosas le puso la cabeza, pero para hacer lo que se le da la real gana a él y a su círculo de "illuminati". Aplicó algo que no es nuevo en el mundo, pero sí en la realidad política uruguaya. Desde el 18 de Brumario de Luis Bonaparte, pasando por Mussolini, hasta llegar a Juan Domingo Perón, "El Pocho", hay una cosa que se llama: "Sacar la mano a la izquierda, para doblar a la derecha". "El Poder" -decía Perón- "es como el violín, se toma por la izquierda, pero se toca con la derecha". Este bonapartismo ha sido todo el aporte que hizo Tabaré Ramón Vázquez Rosas al Uruguay. Demostró hasta dónde gente que se pasó la vida criticando cualquier cosa y haciendo en todo anti norteamericanismo, puede aceptar incluso, mirando para el costado, la llegada de Bush al Uruguay, solo por disciplina partidaria.

Es un Frente Amplio que todo él, se lo mire por dónde sea, transpira anti norteamericanismo y anti judaísmo y, como ya no tiene la bandera de una Santa Madre Rusia, como en otra época, se inventó una suerte de "tercera posición" tardía, cuando ya no existe más la segunda posición al orden económico en que vivimos. Existió en su momento "tercera posición" tercermundista y latinoamericanista, porque existía una segunda posición -la comunista- al capitalismo mundial. Pero si desaparece la segunda posición, qué puede entonces significar hoy en día identificarse con "los no alineados", cuando aquel alineamiento ya no existe más. El tercerismo americanista aquí representa simplemente un cambio de carátula para seguir sosteniendo las mismas posiciones de siempre. No pueden cambiar de manera de pensar y se emperran en no cambiar de tema. El hecho de que Bush haya venido al Uruguay invitado por Tabaré Ramón Vázquez Rosas es el golpe más importante para esta forma de hipocresía política a la que tanta gente le creyó.

La crisis del Frente Amplio se la puede resumir de esta manera: Con ese discurso no va a ningún lado, pero si abandona su discurso se pulveriza al instante. Tuvo el mismo florecimiento que las flores cuando las riegan con agua y aspirina; llegan a su esplendor para luego desvanecerse definitivamente.

En política se hacen frentes para coordinar cosas concretas y poder impulsar proyectos que están más allá de lo meramente partidario. No se hacen frentes para quedarse así toda la vida, cautivo de un sentimiento genérico que lo único que sabe decir es: "Soy del Frente, hah... hah... hah... soy del Frente... hah... hah... hah", y cuando quiere acotar algo nuevo, dice "del Frente soy yo...hah... hah... hah...", como si fuera una morada espiritual, una dimensión más allá de cualquier otra consideración racional. Como quien dice que es católico, judío, ateo o simplemente cristiano y es algo que es así, esté allí quien sea, porque siempre existe el argumento de que "mi idealidad es tal o cual cosa", con independencia de quienes circunstancialmente, representen esa idealidad. En política nadie hace frentes para eso; se hacen frentes para impulsar cosas puntuales; un plebiscito, un referéndum, el enfrentamiento y resistencia a una dictadura, el aborto, la esterilización masiva, la eutanasia y demás temas de envergadura extra partidaria, en donde lo que importa es priorizar en esa instancia un propósito que aglutina a todos aquellos -vengan del partido que sea- que están de acuerdo con los fines comunes.

Los Frentes, que por otra parte no son muy frecuentes en política y que aparecen en momentos históricos excepcionales, cuando se expresan, lo hacen bajo un imperativo moral que toma la forma para sus participantes de un deber ineludible. Como no se puede pedirle a otro que renuncie a su identidad política y deje de ser quien es, nadie se convierte en "frentista" o "frenteamplista" como definición de vida, sino que antes bien, todos conservan su identidad política propia. "Marchemos separados, pero actuemos juntos, en este tema fundamental", suele ser el santo y seña, cuando se hacen frentes en política.

Ante esta verdad elemental de la política y del significado que suelen tener los frentes, Seregni decía que para él una cosa son los temas CENTRALES y otra las cuestiones PUNTUALES. El Frente Amplio a su criterio era central y eso no se ponía en cuestión, todo lo demás eran asuntos meramente puntuales. Ese es el error de fondo, como si ese, su Frente, fuera una medalla que se lleva suspendida al cuello y pendiente de una cinta, solamente sostenida porque a él personalmente y a los grupos de su Frente y de extra Frente que lo sostenían, les convenía que así fuera, para evitar una temible y peligrosa dispersión política que pudiera reproducir el mismo clima de fines de los 60' y comienzos de los 70'. Es una medalla para el cuello de los niños, de los que no tienen madurez para actuar a cielo descubierto y ganar su lugar en política por sí mismos. En política para ganarse un lugar en el escenario hay que subirse a un estrado y hablar de cara a la gente hasta resultar convincente y creíble para alguien y, si no hay dinero para financiar esa campaña, entonces no queda otra que subirse a un trípode y recorrerse el país hablando. Pero esa suerte de rara matemática "internista" en dónde cualquier cosa tiene una cuotificación especial, todos quieren una lista sábana en dónde meterse y están obsesionados por el "nuevo espacio político" que en torno al dirigente máximo pudo haberse generado, es cosa de "hombres de media cuchara" y además es "pan para hoy, hambre para mañana", porque esa gente confiere legitimidad de origen a sus representantes, pero luego no les da legitimidad de ejercicio para legislar o gobernar. Ni siquiera les concede el beneficio de la duda. Al final, haber estado allí, es cualquier cosa, menos prestigioso.

No existen los Frentes centrales, moradas espirituales para vivir de por vida así, como si fuera honorífico estar allí. Dicen que el Uruguay es un país laico y, sin embargo, existen comportamientos que están indicando una penosa confusión de la política con la religión.

La razón por la cual un marxista leninista, pendenciero a la uruguaya puede dar por bueno algo así, merecería un análisis detenido que escapa a estas reflexiones. Al marxiano marxista le sirve por la sencilla razón de que aunque la dirección por "limitaciones teóricas", no sepa crear "el factor subjetivo", el solo hecho de que "las masas estén allí" sosteniendo, le resulta suficiente para dar su apoyo, esperando un "nuevo estado de ánimo", para intervenir sobre la base "de la acumulación de fuerzas alcanzada".

La crisis del Frente Amplio viene de atrás con la dictadura, es profunda, afecta su praxis, porque es una crisis teórica terminal, que no es fácil verla y menos en forma manifiesta, dado que se da en el marco de un hastío de la gente con los partidos tradicionales y, lo que este año estamos viendo, probablemente, determine un antes y un después en el proceso histórico uruguayo.

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