Todos
sabemos que el hijo de una figura política importante, no tiene nada que ver
con su padre, aunque lleve su apellido. Donde rige el derecho materno lleva el
apellido de la madre, pero donde rige el paterno es al revés.
Sería
más apropiado a mi entender que rigiera el derecho materno y en ese caso si el
apellido no lo ayuda es por causas distintas a la política.
Todos
sabemos que el hijo de Gabriel Terra, cuando el padre dio el golpe de Estado tuvo una
discusión violentísima y le tiró una maceta en la cabeza. Lo mismo el
hijo de Rapela que tenía violentas discusiones con el padre y le decía de todo.
Lamentablemente,
el Uruguay es el país de los apellidos y lo mismo que a muchos les ayuda para
otros es una complicación.
Más
allá de eso hay un hecho concreto en lo que viene a demostrar esta
conmemoración de los 40 años del golpe de Estado.
Agarrársela
con Pedro es fácil, en cambio agarrársela con Emílio Garrastazu Médici, es la
difícil, porque es precisamente lo que no les conviene hoy por hoy a los
tupamaros y a esos amigos de la vieja orientación de Carlos Marighella y la
guerrilla urbana en Brasil.
El
golpe no fue, como bien se ha dicho, un rayo en trueno sereno, algo horrible en
el país de la armonía y la concordia. Se lo vio venir. Se sabía y era cuestión
de meses y de días.
De
lo que nadie quiere hablar en todo esto es del rol que jugó Emílio Garrastazu Médici. Si no
fuera por él, la subversión tupamara no hubiera podido ser vencida, porque tanto
la policía como el ejército estaban desbordados y sin recursos logísticos
necesarios.
Garrastazu
Médici invierte 3 millones de dólares de aquella época, el equivalente actual a
30 millones de dólares, para combatir la subversión.
Hay
gente aquí que de tanto mirar a la Argentina, no se dio cuenta o hace como que
no sabe, que Brasil también existe.
Fue
presidente del Brasil entre 30 de octubre de 1969 y 15 de marzo de 1974. No era
indiferente a nuestra realidad. La madre era uruguaya, nacida en Paysandú.
Conocía
la política local, desde los cargos de responsabilidad que tuvo que ocupar.
Cuando el golpe del 64’ fue designado jefe del 3º Ejército, unidad militar
basada en Porto Alegre.
Fue
recién cuando Artur da Costa e Silva quedó incapacitado desde agosto de 1969,
que la junta militar designada para ejercer el mando presidencial realizó una
serie de consultas entre los jefes de las fuerzas armadas para seleccionar un
nuevo presidente, y recayó la elección en Médici.
Era
un hombre con autoridad de mando. Logró la reapertura del Congreso cuando llega
a la Presidencia, pese al hecho de que un año antes Costa e Silva, lo había
clausurado.
Más
allá de ese gesto democratizador, Médici consagró la mayor parte de sus
esfuerzos a reprimir severamente la oposición de izquierda contra el régimen.
En aquella época raptaban embajadores como forma de chantajear al gobierno y
como Brasil es muy sensible a la presión internacional, transaba en una
situación tal en donde, como se dice vulgarmente, la guerrilla les había
calzado los puntos.
El
gran triunfo en la lucha contra la subversión fue la caída de Carlos Marighella
en una emboscada policial. Escribía desde una Iglesia sus tesis sobre el
guerrillero urbano y dirigía los operativos más inconcebibles desde allí: al
salir un día es asesinado. Fueron años de plomo.
No
quiso destituir funcionarios públicos que venían de la época de Goulart, pero
si supo hacer de la cuestión nacional y patriótica un motivo de enfrentamiento
a la izquierda brasilera de la época.
Brasil
en esos años era un país estancado económicamente. Con Garrastazu Médici se
inicia una época de obra pública, viviendas estatales para la clase obrera y subsidios
importantes para una industria paralizada. Durante su mandato comenzó a crecer
de tal forma el Producto Bruto Interno que a ese período hoy se lo apoda, “el
milagro brasilero”.
No
nos olvidemos, son los tiempos de la Represa de Itaipú, en donde Brasil al
final transa y carga con el costo millonario del emprendimiento hidro energético
más grande de todos los tiempos. Hoy Paraguay quiere rever mucho de aquel
acuerdo, pero durante mucho tiempo el gran favorecido fue el país guaraní.
El
Estado de San Pablo está abastecido por la Represa de Itaipú y estamos hablando
de un Estado de 40 millones de habitantes, el equivalente a toda la población
argentina.
Estaba
en materia política dispuesto a comprometer a su país en el derrocamiento de
Allende; si otros no actuaban, lo haría directamente Brasil. En el plan de
Garrastazu Médici en el tema Allende, Brasil se comprometía a sostener la
economía chilena con créditos blandos hasta que lograra revertir la parálisis
que el estatismo socialista le generó a su industria y además utilizaría toda
su diplomacia –la más calificada y tecnificada del mundo- en contrarrestar la
campaña opuesta al derrocamiento de Allende.
Esta
conciencia de estar ante una situación insalvable que exigía la adopción de
medidas drásticas, la tuvo también con el tema Uruguay.