En un momento en donde se pretende que
Italia, España, Portugal y Francia “pidan perdón”, por el infeliz incidente
ocurrido con Evo Morales, a los presidentes del Mercosur no se les pasa por la
cabeza pedirle perdón a Paraguay, que es miembro pleno, aunque lo hayan
expulsado, que su senado no votó el ingreso de Venezuela y que además, le
corresponde la presidencia pro témpore del Mercosur.
Por
si fuera poco se lo expulsó sin respetar su Constitución Nacional y el
mecanismo legítimo de juicio político bajo el cual Lugo fue destituido del
cargo. No se le dio ni siquiera derecho al debido proceso para que Paraguay
expusiera sus razones, mientras se le pedía debido proceso a Lugo, cuando él
mismo había abdicado y aceptado el tiempo para expresar su posición en el
juicio político.
Con
impecables elecciones democráticas gana Horacio Cartes y el Mercosur sin
embargo, le da la presidencia pro témpore a un individuo que obtuvo el cargo
por métodos mafiosos y fraudulentos, como Maduro.
Es
muy fuerte todo esto. Subleva. Indigna.
La
opinión que importa aquí es la de Brasil.
Pregunto
yo: ¿Es tan tonto Brasil que no se da cuenta que si quiere un acuerdo con la
Unidad Europea a su imagen y semejanza regional, la misma Europa a quien quiere
que se disculpe es precisamente la que está observando la chanchada infame que
le están haciendo a Paraguay? Brasil piensa que Europa se chupa el dedo, que no
están observando que los únicos colonialistas trasnochados son ellos.
No
me voy a poner a analizar la interna del PT brasilero para interpretar el
estropicio contra Paraguay y el esperpento en que se convirtió el Mercosur: un
órgano para la politiquería y no para el comercio y la integración.
El
tema de fondo es muy simple y las declaraciones de la presidenta brasileña en
parte lo indican: El Mercosur sin Paraguay no es creíble para la Unidad
Europea.
Paraguay
tiene en marcha un juicio contra el Mercosur y el que va a pagar es Brasil que
le va a resultar difícil ocupar dignamente lugares en organismos mundiales. Es
muy triste eso. El único que debe disculparse aquí es Brasil, porque de
Argentina, Uruguay y Venezuela, lamentablemente se puede esperar muy poco.
Para
Brasil cuenta más abastecer una Venezuela destruida en su industria por el
chavismo castrista –que destruye empresas ex profeso para debilitar a los
operadores económicos internos y darle más poder a la burocracia-, que cuidar
la integración regional, aparecer como líder del proceso y presentarse ante la
Unidad Europea como un lugar creíble para invertir.
Más
allá de eso, desde que Paraguay se fue del Mercosur creció su economía un 10
por ciento, cifra record si se tiene en cuenta que el crecimiento en el
Mercosur fue siempre de un 4,5 por ciento.
Lo
que está indicando que Paraguay no está solo y Alemania, que tiene una comunidad
importante viviendo allí, tiene claro que el motor del Mercosur es el país
guaraní en relación privilegiada con Brasil.
Paraguay
fue escuchado con sumo respeto por el Vaticano y por Alemania,
fundamentalmente. La indignación no era contra Lugo en sí, sino contra el
desastre moral que generó la teología de la liberación anarquizando hasta
monjas que nunca habían participado en política, como le fue expresado
claramente a Franco por las jerarquías eclesiásticas, que agradecieron el
juicio político y la destitución de Lugo.
El
Vaticano fue el primer país del mundo en reconocer a Paraguay y quitarlo del
aislamiento y eso en el marco de que era un ex sacerdote el destituido. A los
primeros en no gustarles que una organización espiritual se politice, como si
los buenos y los malos tuvieran colores políticos, es precisamente a una fuerza
temporal como la Iglesia Católica.
El
clima moral que generó Lugo en Paraguay era enfermizo y no se aguantaba más,
con todas las Parroquias anarquizadas y las monjas –sector que nunca opina de
política- en estado de asamblea permanente.
La
expulsión de Paraguay fue anti reglamentaria a la misma normativa del Mercosur.
Al momento de ser suspendido del Mercosur, el congreso de Paraguay no había aún
aprobado el ingreso de Venezuela al bloque regional y se resistía a hacerlo
alegando razones políticas. Se expulsó a Paraguay para hacer entrar a Venezuela
por la ventana y ese país que ilegítimamente entra es quien ahora tiene la
Presidencia pró tempore que le corresponde al país guaraní.
¿Qué
tiene que ir a hacer Paraguay allí?
Brasil
no se da cuenta que además de perder prestigio diplomático internacional –lo único
que en verdad le importa- perdió total liderazgo ante la Unidad Europea al
avalar una práctica imperialista que nos retrotrae a la Triple Alianza.