sábado, 6 de julio de 2013

Hoy Bolivia es capaz de cualquier barbaridad.




Bolivia está “enojada” porque a Evo Morales le retuvieron el avión y encontró allí una excusa perfecta para justificar cualquier barbaridad contestataria.
        España, Portugal, Francia e Italia, no son satélites de Estados Unidos que actuaron bajo las ordenes de Norteamérica, sino países que desconfían de un estado como el boliviano que le vende uranio enriquecido a Irán y no respeta la más elementales reglas de juego económico en el tema del gas natural.
        Ahora resulta que Edward Snowden, el espía, tiene luz verde en Bolivia, como protesta por las 13 horas que le hicieron pasar a Evo Morales en el aeropuerto de Viena.
        Ni España, Portugal, Francia e Italia piensan pedir disculpas, no son mujeres en edad de merecer.
        Evo Morales no quiere que lo “humillen” y no se da cuenta de la situación que tiene por delante.
        Nadie lo va a escarmentar porque sea indígena como piensa él, sino porque tiene simpatías de dudosa occidentalidad.
        Encocorado el indio con complejo de poca cosa dice: "Como justa protesta, si (Snowden) nos pide legalmente, vamos a dar asilo para saber informaciones y qué nos controlaba el Gobierno de EEUU, sin ningún problema, que sepa todo el mundo".
        Lo que no se da cuenta el indiecito es que Snowden está llamado a correr el mismo riesgo que Noriega no bien pise suele boliviano.