domingo, 7 de julio de 2013

Entre el tiburón y la sardina.


        Hay un tema que siempre he mirado con cierta molestia e indignación y que está más allá de la simple hipocresía. Es lo que en ecología se llama el orden de picoteo de las especies.
        El Mercosur se indigna ahora ante la supuesta grave ofensa que implicó lo del incidente con el Presidente boliviano Evo Morales. Resulta que son actos "inamistosos e injustificables". Repudian el hecho y festejan todo junto a la vez, como recibiendo un respiro para la retórica irresponsable.
        En la ciudad boliviana de Cochabamba, la Unasur convoca urgente a todos los Presidentes del Mercosur desde donde ya es previsible lo que va a ser la declaración anti imperialista, anti colonialista, anti virreinal y demás.
        Ese mismo Mercosur es el que no quiso respetar la decisión del parlamento paraguayo cuando aplicó constitucionalmente el juicio político y es el mismo Mercosur que no dice esta boca es mía ante el fragrante fraude electoral que hubo en Venezuela.
        Si les molesta tanto la grave ofensa de Europa y quieren que les pida perdón, porque no empiezan ellos pidiéndole perdón a Paraguay y permitiendo que la Presidencia del Mercosur esté en quien debe estar y no, precisamente en la Venezuela que hicieron entrar por la ventana. Es de lógica viva.
        Brasil, concretamente, que ahora va a colocar en el mercado financiero internacional bonos por un monto equivalente a la deuda de Itaipú Binacional (casi 14.000 millones de dólares), como maniobra destinada a paralizar los intentos paraguayos de exigir la renegociación del Tratado de Itaipú y a bloquear el progreso de cualquier iniciativa al respecto, ha de seguir usufructuando el 90% de la energía de Itaipú, mientras en Paraguay hay desabastecimiento. Es una chicana para una vez colocados los bonos, salir diciendo que no es posible renegociar nada porque tendrían que intervenir los tenedores o acreedores, o que estos se niegan a toda reducción de la deuda porque menoscaba sus intereses. Si Brasil está tan contra el colonialismo y a favor de una integración justa y participativa, por qué no empieza dando el ejemplo permitiendo, como mínimo, como básico, como elemental que en Paraguay no haya desabastecimiento energético.
        Paraguay resulta que no tiene derecho a nada aunque haya puesto el territorio. ¿De qué integración puede hablar un país con gobernantes que cuando se toca este tema, miran para otro lado? Peor que eso, lo resuelve con “gestos amistosos” coimeando funcionarios para comprar el silencio. Ese es el amor que le tenían a Lugo que quiso aparecer como el gran renegociador del Tratado.
        Aunque a Brasil no le guste, Paraguay es copropietario de la Represa de Itaipú. Brasil, con esa prepotencia, no tiene autoridad moral para acusar a nadie de colonialista.
        Argentina, que le hizo un juicio al Uruguay en La Haya, de donde se desprendió que “hay que informarles sobre las inversiones”, porque no informa a Paraguay sobre el proyecto de construcción de una planta nuclear en Formosa, fronteriza con la ciudad de Alberdi, que es parte del departamento Ñeembucú. Estamos hablando de plantas nucleares que inconsultamente Argentina decide construir menoscabando los derechos de su vecino paraguayo.
        Digo yo: ¡Estos son los que le van a pedir a España, Portugal, Francia e Italia, que pida perdón por un incidente torpe sin la más mínima importancia, con un país que no da ninguna garantía seria de estar en Occidente, mientras hace negocios con Irán a nivel del uranio enriquecido!
        ¡Qué autoridad moral tiene Argentina y Brasil para estar contra el colonialismo, cuando estamos viendo que se sienten el pez grande, comiéndose a los chicos!