Hay
un hecho, desde la entrada en vigencia del Tratado entre Chile y Estados Unidos
en el 2004, el comercio bilateral de mercaderías para Chile significó el 340%.
Hoy entre Obama y Piñera hay una relación vibrante y fortalecida.
Chile
festeja ahora, tres siglos de relaciones bilaterales con Estados Unidos en
temas que hacen a las más variadas cosas, desde salud y medio ambiente, hasta
cultura y educación.
Cooperación
científica y tecnológica, fundamentalmente en astronomía y medio ambiente. Fue
Estados Unidos quien contribuyó con 500 mil millones de dólares para hacer el
observatorio ALMA (Atacama Large Mililimeter Array), una realidad. Para tal fin
se hicieron tres acuerdos de parques ecológicos cuidando el medio ambiente como
condición básica de cualquier inversión sustentable, y por si fuera poco, a
esto se le agrega tres acuerdos más para que a nivel marítimo, Chile pueda
cuidar sus tesoros naturales.
El
comercio bilateral de bienes entre Chile y Estados Unidos el año pasado en el
2012, alcanzó los 28 mil millones de dólares y el comercio de productos
agrícolas obtuvo un nivel record de ventas.
Aquí
es importante ver cómo opera el intercambio bilateral. Agricultores
estadounidenses enviaron el equivalente a 550 millones de dólares en granos,
productos avícolas, carnes y madera a Chile, mientras que este país exportó a
Estados Unidos 4 mil millones de dólares en frutas, productos del mar, vino y
productos agrícolas. Lo que está indicando un superávit muy grande en el
balance comercial chileno frente a Estados Unidos.
Desde
la entrada en vigencia el Acuerdo de Libre Comercio entre ambos países Chile se
benefició exportando un 340% más, lo que representa un cambio en la política
clásica en donde las balanzas comerciales tenían que estar equilibradas. Pese
al hecho de que hay un gobierno demócrata, la política de comprar a quien me
compra no funciona aquí y Estados Unidos compra a Chile mucho, muchísimo más de
lo que le vende. Lo que está indicando el nivel de excelencia de la industria
chilena y el rol esencial que juega para Estados Unidos.
En
este sentido la Asociación Transpacífico, ha de amplificar más este fenómeno
que se está dando en las relaciones bilaterales.
El
norteamericano hoy accede a productos de mejor calidad que en el pasado.
A
Chile se le exige para ser competitivo el desarrollo de tecnologías limpias
renovables, ecológicamente competentes y sustentables en términos ambientales,
cosa que ha sabido manejar con sabiduría.
Aquí,
es evidente, las relaciones bilaterales enseñan una cosa. Cuando las economías
saben darse el lugar de complementariedad necesario, no poco se puede lograr.