martes, 9 de julio de 2013

Argentina: Se aproxima la hora de la verdad.



        “Donde termina la razón, comienza la Argentina”, decía Jorge Luis Borges.
        Las épocas electorales en dicho país son cualquier cosa menos una apuesta a la esperanza, porque es precisamente, cuando se registra a niveles mayúsculos la fuga de divisas.
          Siempre fue así y lo es ahora, a pesar del cepo cambiario. Desde fines de 2011 y durante 2012 los argentinos sacaron U$S 11.700 millones más del sistema financiero. Ese dinero se acumula en cuevas, cajas de seguridad, cuentas en el exterior, acciones, bonos y otros activos financieros. Según los datos publicados por el INDEC, la cifra asciende a un total de U$S 170.635 millones.
        Si a esto se le agrega según el mismo estudio, que hay otros U$S 9.021 millones en inversiones inmobiliarias en el exterior, el total asciende a U$S 180.000 millones.
         Si se tiene en cuenta que las reservas que tiene el Banco Central, a fin de año pasado sumaban US$ 43.290 millones, la cifra de la fuga de divisas, es record, porque más que cuadruplica las Reservas Internacionales Netas (RIN).
        A esto hay que agregarle que la deuda externa  tanto la privada como la pública totaliza U$S 141.000 millones, de modo que  el monto al que asciende la fuga de divisas, supera por lejos el mismo endeudamiento argentino.
        Con el cepo y todas las medidas policiales, el año pasado el Estado perdió de las reservas U$S 3.086 millones.
        Para entender la dimensión de lo que ocurre en Argentina  a fines de 2002, los dólares fuera del sistema rondaban los U$S 90.000 millones, a lo que hay que agregarle U$S 6.300 millones de inversiones inmobiliarias. En 10 años, “la década ganada” según Cristina, aunque no aclara, ganada para quien, los activos externos –por llamarles de alguna manera- fugados de los argentinos aumentaron en U$S 84.000 millones.
        Todo esto está indicando que el dinero del ahorro interno que podía ir a financiar el consumo y el trabajo, fugó.
        Como ya dije en otro lugar, el cepo cambio a fines de 2011 es el manotazo de ahogado para frenar esa fuga.
        No logró contener la evasión porque los argentinos ante el temor a una pesificación u otras medidas lo primero que hicieron fue retirar sus dólares declarados de los bancos. Lo hicieron en una mecánica imparable a través del dólar para el turismo o del mercado paralelo.
        Del balance de pagos surge que en los primeros tres meses de 2013, la fuga de divisas continuó, porque se fueron otros U$S 3.000 millones.
        Si se tiene en cuenta que las reservas del BCRA y los activos de los argentinos en el exterior superan lo que se adeuda, se podría decir que Argentina es un país acreedor y no deudor. Pero eso tiene un valor meramente retórico, porque en los hechos se está quedando sin Reservas Internacionales Netas (RIN).
        Lo que los activos del BCRA, respaldan son los pesos en circulación, pero no el pago de la deuda externa.
        Esos US$ 43.290 millones de reserva que tiene Argentina, no alcanzan para respaldar los propios pasivos del BCRA.
        Para resumir Argentina tiene una deuda pública (interna y externa) de más de U$S 200.000 millones y el Tesoro Argentino sigue registrando déficits crecientes, mientras se aproxima la hora de la verdad después de las elecciones de octubre.