jueves, 20 de noviembre de 2014

Los hombres del destino

     Stefan Zweig sostenía que cada época histórica tiene hombres del destino. Individualidades que trascienden y que enseñan que hay un antes y un después.
     En esta hora incierta quiero evocar a uno de los grandes del Partido Nacional.
  
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        Washington Beltrán Barbat (n. 7 de febrero de 1885, Tacuarembó – 2 de abril de 1920, Montevideo), abogado y político uruguayo.

        Nace en una familia muy humilde de lo que hoy es el departamento de Tacuarembó. La tuberculosis le quita a temprana edad a su madre, a su padre y a su hermana mayor. Comienza su adolescencia trabajando duramente para ayudar a su abuela y a sus hermanas. Hijo de Luis Beltrán y Jacinta Barbat abandona en su juventud su Tacuarembó natal para radicarse en Montevideo. Su pueblo, viendo la brillantéz de este pequeño, inicia una colecta de dinero para financiarle los estudios en la capital. Comienza tempranamente su militancia política, participando en distintos gremios estudiantiles. Realiza su primer discurso político a los 18 años. De esta etapa puede destacarse la representación que realizó de los mismos en los congresos llevados a cabo en Chile y Buenos Aires. En este tiempo también pueden ubicarse sus primeras incursiones en el periodismo, escribiendo notas para La Democracia.
        Contrae matrimonio con Elena Mullin Moenckeberg, fruto del cual nacen Washington, Enrique, Elena y Marta.
          Se gradúa de abogado y ejerce como docente de literatura en la Universidad de la República. Su vocación de escritor le valió una prolífica producción periodística, escribiendo para distintos medios del Uruguay, como La Razón, La Tribuna Popular y la revista científica Evolución. En 1918 participa en la fundación del diario El País, junto a Leonel Aguirre y Eduardo Rodríguez Larreta, con quienes comparte la dirección del mismo hasta su muerte.
        Además de su labor como periodista se le suma la producción de varias obras literarias como “De la Raza”, escrita en colaboración con Ismael Cortinas, “El contrato social”, publicado en Buenos Aires, el estudio literario “El genio”, “Cuestiones Sociológicas”, en el cual escribe sobre la niñez, “De actualidad política”, “Los filósofos del siglo XVIII”. La obra que pensaba titular “El heroísmo en el genio” quedaría inconclusa debido a su fallecimiento.
        En el año 1990 la Cámara de Representantes de Uruguay le brinda un homenaje editando cuatro tomos que recogen parte de su intensa actividad como orador y periodista.
        Siendo aún joven accede a la dirección del Partido Nacional principalmente debido a su capacidad para la oratoria. A los 27 años es electo Diputado por su partido. Posteriormente fue miembro informante de la Comisión Redactora de una nueva Carta Magna que finalmente sería aprobada en 1918. En ella se ven plasmadas muchas de las ideas que defendía como el voto secreto, la inscripción obligatoria en el Registro Civil, representación política proporcional, la prohibición para intervenir en asuntos políticos a las autoridades policiales o militares, el derecho de interpelación y el sufragio universal.
        Una multitud cargo el ataúd en su cortejo fúnebre.
        El 1 de abril de 1920 publica en el diario El País, un artículo titulado “Qué toupet”, el cual motivaría ser retado a duelo por parte del ex presidente José Batlle y Ordoñez. El duelo con pistolas fue fijado para el día siguiente, oficiando de padrinos de Beltrán sus compañeros del diario, Leonel Aguirre y Eduardo Rodríguez Larreta.
        El primero en llegar al lugar convenido, el estadio Gran Parque Central, fue Beltrán pasadas las diez de la mañana, acompañado de sus padrinos y de su médico, el Dr. Arturo Lussich. Luego de pasados unos minutos llega el retador acompañado por sus padrinos, Ovidio Fernández Ríos y Francisco Ghigliani, su médico el Dr. Lorenzo Mérola y el director del lance, el Dr. Domingo Veracierto.
        Debido a la fuertes lluvias que se desataron en el momento del comienzo del lance, el duelo tuvo que ser suspendido en dos ocasiones de cinco y diez minutos. El duelo se reanuda a las once menos diez y ambos se disparan sin hacer blanco. Luego de cargar nuevamente las pistolas, se reanuda el duelo, pero esta vez, Batlle y Ordoñez hace blanco a pocos centímetros de la axila derecha de Beltrán, el cual muere pocos minutos después.
        Referido a este trágico hecho, Leonel Aguirre escribe en las páginas de "El País":
            ... del dolor que causó su muerte prematura, nada tenemos que decir cuando todavía vibran las resonancias del homenaje, tal vez único por el sentimiento profundo que lo anima y como consuelo para los suyos y para nosotros mismos, pensamos que si ha oído ese clamor de muchedumbre dolorida y ha sentido la sombra impalpable de la gloria descender sobre la despejada y tensa frente, Washington Beltrán ha debido decirse que su muerte no sólo es hermosa, sino también fecunda como la soberbia enseñanza de moral política.






Una multitud cargó su ataúd
en su cortejo fúnebre.


 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El sistema político uruguayo y la sociedad actual.

    El sistema político uruguayo hace mucho tiempo que sufre un divorcio con la sociedad en su conjunto.
    Los origenes de ese divorcio hay que verlos tras aquel febrero amargo que nos cuenta Vasconcellos, cuando el poder militar se desacata del poder político. Más allá de eso, la sociedad arrastraba en la intensa politización de aquellos años, los gérmenes de la ruptura entre la clase política y el resto de la sociedad.
    Con el advenimiento de la democracia, la clase política trata de subsanar ciertas falencias propias del manejo político tradicional y con un gran profesionalismo, hace lo que puede parlamentariamente, para rehencausarlo al Uruguay. Sin embargo, el Uruguay no era el de antes del 71“, había cambiado todo. La gente no salía a comer, ni al teatro, ni al cine. Se salvaba Cinemateca por haber tenido una presencia testimonial durante la dictadura y ser la sobreviviente de todo lo que se había perdido: Contaba en ese entonces, con 20 mil afiliados a la institución. Se había perdido la solidaridad, el compañerismo. La dictadura generó individualismo: »Del trabajo a casa y de casa al trabajo». La televisión empezó a jugar un rol centralizador en la vida de los hogares. Cambiaron incluso, los hábitos de consumo, como lo demuestran los estudios que las empresas de publicidad hicieron en ese momento.
    El sistema político tenía un trauma y no quería que pasara lo mismo. Había fracasado la Concertación Nacional Programática (CONAPRO), porque el sector financiero se negaba a sentarse en la mesa de las negociaciones.
    Esa era una democracia renga, pasi corta, que algo le faltaba.
    A nivel cultural, exceptuando Cinemateca, muy poca cosa existía y las murgas y el canto popular vinieron a llenar el vacio que generó la crisis del tango. No hay que olvidar que el único tango que le servía a la dictadura era Cambalache de Discepolo, al resto lo censuraban.
    La sociedad en aquellos años -85“, 86“, 87“, 88“, 89“-, era una sociedad con mala conciencia por haber permitido hacerle a los militares cualquier cosa y no tener en cuenta que cuando se pierde el estado de derecho, perdemos todos, porque perdemos las instuciones que regulan nuestros deberes, derechos y garantías.
    El clima moral que se vivía, de desconfianza hacia el otro, era igual a la atmósfera espiritual que existía antes de la dictadura.
    El tiempo político, que previo al golpe era un tiempo heterogeneo, en donde cada sector estaba viviendo épocas distintas al otro, empezaba a unificarse gradualmente, en una nueva conciencia colectiva, que despertaba al amanecer nublado de una democracia tutelada.
    Sin prisa pero sin pausa, el Uruguay empezó a vivir una oleada de productos chinos, cosa que enojó mucho a Taiwan, olvidando que los países chicos, no pueden darse el lujo de someter su comercio exterior a ninguna ideología y compran y venden con cualquiera, con el que se descuide.
    Los jóvenes de entonces miraban ese mundo sin entender o creyendo a duras penas comprender lo que había pasado en el Uruguay. El presente político era de figuras que maquillaban su pasado. Todos tenían algo sombrío y oscuro que ocultar y disimular que solo captaban los que habían vivido el proceso previo al golpe militar.
    En determinado momento, por el año 88“, 89“, la gente comienza a despolitizarse porque ve que todos dicen lo mismo y nadie hace nada y en un viraje histórico, le dice al Partido de Gobierno, que no es el dueño del Uruguay: Gana Lacalle a nivel nacional y Vázquez a escala municipal y se inicia en los años 90“, el Uruguay moderno que hoy todos quieren.
    En ese momento, el sector que hoy define en las elecciones problamente estuviera en 5to año de escuela y cuando la caída del socialismo real, entraba en 1º de liceo.
    El mundo cambiaba y el Uruguay daba un salto de tigre. Sabido es que el tigre como mecanismo de defensa, cuando se ve atacado, salta para atrás, cosa que desconcierta a los demás animales que no saben hacerlo.
    Hoy vamos a dar otro salto hacia atrás, mucho más profundo y decisivo. Perderemos el siglo XXI, como perdimos el siglo XX, si no se le sabe ponerle un límite a esta gente, como supo hacerlo Washington Beltrán, pagando con su vida, contra Batlle y Ordoñez.





La criisis del partido colorado.

     Hoy en día el Partido Colorado está en una crisis de identidad.
     La identidad colorada, por lo que uno pudo apreciar durante mucho tiempo se basaba en un yingle, según el cual el "Partido Colorado victoriasamente va....".
     Hoy en día, siguen con el mismo yingle, que dice eso sólo y más nada. No se dan cuenta que en política no alcanza con sacar camiseta cuando se tiene el poder durante tanto tiempo, y menos cuando se es oposición, elección tras elección, disminuyendo el caudal de adherentes, afiliados, militantes y votantes.
     Sacar camiseta, sin argumentar, es cosa de bolche; por eso están en crisis los Amado, Faccelo, Grenda Roldán, Scavarellli, Borrelli, y Compañía. No son figuras aisladas a título personal, como se pretende hacer creer son ese sector que vive en la opo..., en la oportunidad.
      Van a ganar, ya sabemos y los nacionalistas seremos el pato de la boda, en donde decir blanco es estar condenado al escarnio público. Una especie de apartheid, pero para el otro lado; para quedar colorado de vergüenza con la Frente marchita.



Decíle que si, a los
Amado, Faccelo, Grenda Roldán, Scavarellli, Borrelli, y Compañía

 
    

lunes, 17 de noviembre de 2014

Aquí hay que sacar conclusiones de fondo, duela a quien duela, pese a quien pese.

     Aqui hay que sacar conclusiones de fondo y no de Frente, duela a quien duela y pese a quien pese.
     La burguesía nacional se equivocó, poniendo dos nenes de pecho en política, con todos los méritos que se quiera, pero nenes de pecho al fin y en cambio, el imperialismo norteamericano a través de ese juego doble que hace desde la estación uruguaya, acertó. Por algo el Frente Amplio "sabía", sin necesidad de las encuestadoras pagas, que era el 47 por ciento.
    ¡Valla casualidad!
     Dí a entender, a través de algunos post, muy sutilmente, que Estados Unidos desconfiaba del socio local y por eso daba esa respuesta temeraria.
      La crisis que se avecina la va a pagar, entre otros Carlos Gutierrez y los importadores uruguayos, por haberse negado al uso de la inteligencia recta.
     Pusieron a Julissa Reynoso como quien pone en un cargo de esa importancia jerárquica en un país semi colonial y semi feudal como Uruguay, a Mademoiselle Ivonne, a Claudinette, a Muñeca Brava,a la Rubia Mireya o a la Negra María.
    Si los republicanos tienen defectos que hay que hacérselos ver, los democratas saben tanto de política internacional, como yo de Sirio.
      Son como el pato, cada paso una cagada.
     Frente a eso la pobre e infeliz burguesía interna puso dos nenes de pecho que le hizo mal los libros de auto ayuda.
     Todos sabíamos que revertir esta situación no es fácil, lo que venimos a descubrir es que hoy por hoy, estamos a años luz de volver al punto en que estabamos.
    Ahora no se trata de irse del Uruguay, se trata de reinstalarse y ver como zafar, en un salvése quien pueda a lo Soros.
      Como decía Sandrini: "El diablo anda en los choclos".





La burguesía nacional no supo pagar salario,
no se daba cuenta que 10 mil pesos 
era lo correcto para regularizar
 la situación conflictiva que vivía.



Algunas reflexiones sobre la crisis del sistema fundacional de partidos

         Estamos viviendo una crisis del sistema fundacional bajo el cual nuestro país funcionó durante 178 años de historia y eso exige varias miradas diferentes acerca de qué es lo puede estar sucediendo en la cabeza de los uruguayos, que uno no logra entender.
         No se puede comprender que existan nacionalistas que porque no quedaron contentos con el resultado de las internas en el Partido Nacional, voten al Frente Amplio. Es tener muy poca cabeza política y ausencia casi total de espíritu de partido, de identidad y sentido de pertenencia. Es seguir al caudillo ciegamente o nada. Es no darse cuenta que el hombre pasa, el partido queda.
         No se logra interpretar que existan en este momento colorados que porque Luis es la opción de todos los fundacionales y a él no le gustan los blancos, prefiera votar al Frente Amplio. Qué eso le pase al Partido Independiente o a Unidad Popular es comprensible, porque son ex frentistas, pero que le suceda a gente que tiene una trayectoria votando un partido fundacional, no tiene sentido.
         Sin detrimento del liderazgo carismático de Vázquez, no entra en la cabeza que el montevideano vote heladera, como lo demuestran los 25 años de una ciudad que va camino a volverse un pueblo fantasma. 
         Estamos ante una opinión pública fragmentada en dos modalidades de opción política: los que votan el partido y no les importa a quien éste pone de dirigente, y los que votan al dirigente y no les interesa el partido, aunque siempre hayan estado en él.
         Esta situación al único que beneficia es al Frente Amplio.
         Acá hay una constatación que es doloroso decirlo, pero es así.
         Todo sistema político tiende a la polaridad. Liberales y conservadores; demócratas y republicanos; socialdemocrátas y conservadores. Las épocas en donde el electorado está dividido en tercios son instancias de transición a una nueva polarización. Esa es la razón por la cual el balotage es la última trinchera en la defensa de la democracia y las instituciones. No es el supuesto balotaje anticipado el que crea la polaridad, sino que es la misma polarización la que encuentra un muro de contención en el balotaje y le da al votante la libertad de votar ahora, no ya por su partido, sino por la persona que prefiere.

         Indudablemente, el Uruguay, con una tradición polarizada y un sistema de triple voto simultáneo que lleva en su fisiología e idiosincrasia política, no ha entendido la nueva Constitución. No se dieron, por ejemplo cuenta que si el voto no fuera obligatorio como en Chile, hoy el Presidente de la República era Luis.



Dan ganas de nada, mirando lo que hay

La nueva identidad frente amplista peronista en el Uruguay.

        El peronismo como partido y el justicialismo como movimiento son fenómenos poco estudiados en el Uruguay.
        Es tanto el rechazo anti peronista que trajo consigo el neo batllismo, que si bien es verdadero y auténtico dicho repudio a esta forma de totalitarismo encubierto, demasiado juicio de valor adverso, no permitió estudiar con serenidad y claridad mental el peligro que semejante fenómeno político, único en el mundo, representa.
          El primer equívoco es quedarse en las apariencias del individuo que encabeza el movimiento. Porque si bien es cierto que Juan Domingo Perón era un admirador de Benito Mussolini, el peronismo no es capitalismo de estado es capitalismo de amigos, en un desfibramiento del derecho público que opera en conjunción y cohecho con el privado.
        “El poder es como un violín” –decía Perón-, “se toma por la izquierda, pero se toca con la derecha”.
        El ejercicio de la función presidencial con esta filosofía de Estado, se basa pura, única y exclusivamente, en el culto a la personalidad del líder. Perón tenía impunidad verbal para decir cualquier cosa y siempre lo aplaudían tirios y troyanos. Era un gran encantador de serpientes que borraba con el codo, lo que escribía con la mano.
       Eso hizo que se dijera tercerista en política internacional para poder darle ciudadanía y cobertura a los nazis, que se dijera defensor del movimiento obrero para masacrar anarquistas, comunistas y opositores en general, que se dijera defensor del justo equilibrio entre trabajo y capital para robar como nunca antes había ocurrido en la historia argentina.
        Lo que caracteriza en términos económicos al peronismo es la defensa de la industria liviana, cometiendo el error más grave que se puede cometer en el capitalismo dependiente; no querer darse cuenta que existe industria liviana, porque primero existe una industria pesada que la posibilita.
        La sustitución de importaciones llevada al extremo de Perón hizo que un zapato fabricado en la Argentina, terminara costando más caro que un casimir inglés vendido a precio de vitrina.
       “Nosotros los peronistas, no entendemos de economía”, repetía siempre “El Pocho”, mientras le regalaba una motito a cada mujer que se acostaba con él.
        Abelardo Ramos sostiene que peronista es el nieto y el bisnieto del inmigrante; el hombre que pese a que es latino, se siente sometido al poder extranjero y por eso tiene complejo de indio.
      Lo que está indicando que el proceso de cohonestación, integración e inclusión social en Argentina fue al revés de los otros países. Mientras en el resto del mundo al que se estigmatiza es a quien viene a bajarle el valor de la fuerza de trabajo a los otros, en Argentina se le dio todos los privilegios habidos y por haber al inmigrante y se le negó al nativo los suyos. Eso trajo como consecuencia lo que se dio a llamar la conspiración de los nibelungos, de los que pelean a la chita callando, porque les molesta vivir como un tiquis mitis, mientras otros usurpan lo suyo a cuatro manos. Se dio la viveza criolla como un fenómeno extendido a todo el organismo social y que consistía en agarrar de gil al gringo que no chapa nada.
        “Civilizar es poblar” decía Alberdi; “Civilización o barbarie”, Sarmiento y al grito de no escatimen sangre de criollo la emprendieron contra el nativo. “Martín Fierro” de José Hernández es la expresión de lo que ocurrió previo al proceso inmigratorio que Inglaterra tenía planteado. Fue una política de aniquilación.
        El problema es que la oligarquía ganadera y la nueva, oportunista y avivada burguesía rentista ligada al sector de la construcción tenían, era que ellos querían “razas laboriosas” como en Estados Unidos. Se entiende que raza laboriosa son los irlandeses y los alemanes, no los españoles y los italianos.
        Cuando la burguesía argentina ve que eso es una cueva de anarquistas y busca vida, decide con la Ley Saenz Peña expulsarlos y si bien logra sacarse a los más peligrosos de encima, no logró aplacar el rumor sordo de esa masa desclazada y pre proletaria.
       El peronismo crea entonces una ficción cinematográfica que es digna de estudio. Aparece el gauchi-político, hombres como Gabino y Betinotti cantándole a la clase obrera italiana y española.
   Nace la pampa trágica, no ya como ficción cinematográfica, sino como un drama colectivo.
        Veo nacer un pampero trágico. Un Uruguay en donde primero te castigan y después te acarician.

        Como decía José Luis Borges: “Me volví daltónico, a los rojos los veo verdes, a los azules los veo rojos, a los verdes los veo pardos y a los blancos los veo negros”.




También los genios como Manzi se equivocan.

La alegría va por barrios



        Si esta alegría que ha surgido en plena hipnosis de atolondramiento colectivo, fácilmente constatable, no solamente en Montevideo, sino por todo el Uruguay, ha de durar mucho o poco, es un tema de una complejidad tal, que ni un Joseph Alois Schumpeter podría estar en condiciones de parametrizar el estado de ánimo de la gente, con las variables macro económicas.
          En ningún momento en este blogger se ha hecho futurismo, porque si algo me caracteriza es la convicción de que el futuro no existe, existe el presente y más nada. Ese minuto que precede al actual es el futuro, un futuro que cuando se vuelve tal, se convirtió en presente. Usamos la palabra “futuro” como forma de ponerle un nombre a lo indeterminado, porque nadie tiene condiciones de vidente para saber lo que ha de suceder. Esa gente que “ v e “ el “futuro”, en realidad lo que “ v e “ son las concomitancias concretas de este presente y comprende que, quien mal anda, mal acaba.
        Tampoco se podrá encontrar aquí profecías de fatalidad, porque la fatalidad es la única profecía autorrealizable. Es decir, si yo pienso que las cosas van a salir bien, no porque crea eso, han de resultar como quiero, pero en su deferencia, si estoy convencido que van a salir mal, es una fija, salen mal. Conviene mirar el mundo con relativo y razonable optimismo, sin ingenuidad y con espíritu crítico. Como decía José Martí: “La crítica es el ejercicio del criterio”.
        En economía como en la vida misma el optimismo y el pesimismo tienen que ser prácticos. Se la ve fea, se la ve buena, se la ve fácil, se la ve difícil, pero eso no significa que las cosas no puedan ser de otra manera, cuando otros lo mismo, lo ven distinto.
        Así como están planteadas las cosas en el Uruguay de hoy, Cándido y su maestro Planglos de Voltaire, es un poroto al lado del uruguayo y la uruguayita común. Viven en el mejor de los mundos posibles y todo, hasta un atentado, violación, asesinato o rapiña es por algo en la vida. “Algo habrán hecho para que les pase eso”.
        La humanidad camina a pasos agigantados hacia una nueva Edad Media, pero ese sería tema de otros análisis más genéricos.
        El hecho cierto es que no podemos estar contra el presente. Si se tardó eones de tiempo para llegar a esto, estar contra esta realidad, es estar contra el desenvolvimiento humano, así la democracia se haya pegado un tiro en los pies y decidido dejar de caminar.
        La vida tiene siempre razón.