jueves, 12 de junio de 2014

Un fantasma recorre el Uruguay

        Al parecer en este momento, un fantasma atraviesa el Uruguay. El cuco de la Restauración.
        La Europa de la Restauración es un período que va de la derrota del Imperio Napoleónico (1814 y 1815) a la Comuna de París de 1848. Es una etapa signada por la necesidad de ponerle fin al desquicio que generó la Revolución Francesa en ese momento. Es falso que los monarcas no quisieran un cambio, nadie se oponía a las ideas liberales, sino a las prácticas liberticidas que vinieron asociadas.
        En el Rio de la Plata, aprovechando la bolada, Juan Manuel de Rosas se decía Restaurador, porque quería volver al Virreinato, pero sin los españoles.
        Resulta que ahora, venimos a enterarnos por boca de un iluminado muy parecido a aquellos que Jules Michelet, historiador de la Revolución Francesa, tipificaba como enfermos mentales, que si no ganan ellos se avecina una suerte de Restauración.
        Jules Michelet vio en el jacobinismo de su tiempo la gran confusión moral de gente que estaba mal de la cabeza, una sociedad ciega, que había entrado en un proceso de autodestrucción. La Restauración no existió porque la aristocracia insensible solo supiera bailar el Danubio Azul, se volvió una necesidad ante la anarquía generada por las prácticas liberticidas. Muchas almas vulnerables sufrieron la Restauración como algo que ofende su delicada sensibilidad y entonces nace el Romanticismo como una forma de rebeldía cultural.
        La Restauración, para una cabeza enferma de ultrismo afrancesado frenteamplista,  significa la paz, el orden, el imperio de la ley, los derechos del contribuyente, el respeto a las libertades, la protección a la propiedad privada, legislar en conformidad con la Consitución. Como vinieron a guillotinar a todo el mundo generaron en la sociedad uruguaya un cambio irreversible: Que pague más el que se rompe el alma trabajando y que viva de arriba el pichaje más prepotente. No tienen una utopía, tienen sí una ectopía. Todo Vázquez es ectópico y fuera de lugar, se podría hasta decir que el cáncer tiene Vázquez.
        Luther King tenía un sueño -una utopía- que al final se hizo realidad y hoy un negro es Presidente de Estados Unidos. Tener utopías es muy bueno, porque la utopía es como el horizonte, se aleja cuanto más nos aproximamos. En el momento histórico de Luther King, lo que él quería era inviable, pero la realidad histórica posterior hizo que fuera algo inviable viabilizado.
        El Frente Amplio en cambio no tiene un sueño, tiene por mala conciencia, una pesadilla: La Restauración. Ellos representan la época de la dominación pacífica en el Uruguay y están preparando una estampida para no dejar gobernar si ganan otros.
        Si pierden, el descrédito va a ser total. Quiero verlos en el futuro hacer oposición y gritar mientras menean el rabito de filisteo, “No estoy de acuerdo”, cuando todos sabemos que están de acuerdo.
        Se viene el Restaurador, solo que se termina el martín fierrismo de los gauchi políticos, Juan Manuel de Rosas queriendo invadir el Uruguay y la niña Manuelita impidiendo cualquier acuerdo.

miércoles, 11 de junio de 2014

Las encuestas de opinión hacen política

        Lo he venido diciendo en anteriores post cuando se iniciaron las encuestas de cara a la campaña electoral. Los sondeos de opinión abusan de la falta de cultura científica de la clase política. Una estadística deductiva no tiene importancia. Saber que tal candidato tiene un tanto por ciento, no expresa, ni significa nada. La estadística empieza a tener sentido cuando se hace una inferencia y se puede tener una hipótesis tentativa de trabajo. Para eso el encuestador tiene que dar la razón crítica de lo que está tratando de medir y determinar.
        En el caso de las encuestas de cara a las primarias hay un hecho que llama significativamente, la atención. Se equivocaron en la interna más reñida de todas, la que le daba sentido a las primarias. Porque de los otros partidos, votos más o votos menos, ya se sabía el resultado.
        Equivocarse a boca de teléfono es una cosa, pero seguir en el error a boca de urna es otra bien diferente. Decir que se equivocaron a boca de urna porque en la tarde vino a votar gente muy joven que cambió la intención de voto que tenían proyectada, es cuanto menos, una verdadera tontería. Decir, como están diciendo ahora, que las internas tienen un final abierto y por eso son muy difíciles de determinar, en cambio las nacionales como tienen un final cerrado son más sencillas de registrar y que es en realidad una falencia técnica que probablemente, será superada en el 2019, es tomarle el pelo a la gente. Digo yo: ¿Se puede ser más cínico y mentiroso?
        ¿No se dan cuenta que le hicieron una cama a Larrañaga? Sabían perfectamente que Luis le ganaba por lejos y le vendieron una pastilla que lamentablemente, el candidato nacionalista tragó.
          No es nada improbable que a Vázquez le hagan lo mismo, ocurre que ahora es demasiado poco creíble lo que digan las encuestas y nadie se traga la pastilla. En el Frente ya están abriendo el paraguas y Álvaro Garcé, dice que él ahora dice lo que antes decía que no decía. Puede pasar cualquier cosa y, por ende, se pone a darle consejos a la oposición sobre cómo mejorar su performance.

        Pienso que las empresas que hacen sondeos de opinión tienen todo el derecho del mundo a realizar su trabajo como lo consideren oportuno. El Uruguay es un país libre y nadie puede negarles la libertad de opinar que ellos también tienen. Lo que si se debe hacer es prohibir la publicidad de los resultados de las encuestas 60 días antes de un acto comicial, porque si bien es cierto que tienen derecho a trabajar como lo consideren correcto, no tienen derecho a ser un factor de alteración del mapa político, brindando opinión malintencionada y perjudicando con eso, a los candidatos que les creen.

Los hijos de un tiempo que ya se fue

          El Uruguay pudo apreciar, al otro día de las elecciones internas, en donde lo que se juega es el candidato único que cada partido lleva, cómo uno de los tantos candidatos, al dirigirse a su gente, lo primero que hace es anunciarle a toda la ciudadanía, 10 medidas de gobierno.
        Es un Adelantado del Río Sin la Plata. Pedro de Mendoza, Juan Ortiz de Zárate, Diego de Sanabria, Juan Torres de Vera y Aragón, no tienen nada que envidiarle. De ahora en más a este Adelantado se le podría llamar Álvar Núñez Cabeza de Vázquez.
        Con los 10 mandamientos en la mano se dirige a todo el país y no tiene ni siquiera una sola palabra de reconocimiento para la candidata contrincante de su partido que, le guste o no, trabajó desde sus posiciones para revitalizar la participación de ese sector del electorado. Ninguna palabra para ella, porque si bien movilizó desde ese espacio a toda la fuerza política, tuvo el mal gusto de cuestionarlo en su liderazgo. Optó por no responder y también ignorarla al vencer.
        Evidentemente, tiene el secreto de cómo se procede cuando se es cuestionado en el liderazgo. No se debe inmortalizar enanos con el puntapié y hay que cuidar esa necesidad de responder, para no entrar en el juego que los pequeños mentales necesitan para prosperar.
        Tan ducho y experimentado  Adelantado, cuando es investido doctor Honoris Causa de la Universidad de Salamanca, lo primero que se le pasa por la mente ante las cámaras de televisión es emprenderla contra Luis, botijearlo y lo hace tan suelto de cuerpo como cuando le hizo burla a Larrañaga. No se dio cuenta que nunca fue tan cierto el dicho que dice que no ofende quien quiere, sino quien puede.
        La campaña que está preparando esta gente es lo que en psico‑ política se le llama, guerra sucia y que consiste en enchastrar la cancha. No puede ser de otra forma, porque es mucho lo que robaron y tienen que comprar la impunidad hasta que los delitos fiduciarios puedan precluir.
        Van a apelar a cualquier metodología, como ya estamos viendo. Burlarse de otro candidato, botijear, ignorar. No es nada improbable que esté preparando a una patota para salir a insultar por las esquinas, como ya lo hizo en el 99’. Perdió autoridad ante ellos cuando se supo el resultado final en el que gana Jorge Batlle y ante una multitud que quería gresca, Vázquez le pide a su gente que se vaya para la casa. Cayó muy mal para ellos tener que retirarse de la concentración. ¡Y que esperaban hacer después de una derrota electoral! ¡Tenían pensado otra cosa! ¡Era necesario que el dirigente máximo les dijera que los comicios habían terminado y que había que irse a dormir!
        Esa gente es la que ahora le está faltando, y no es nada improbable que, los pichones del Comando, estén desengañados de verdad o con Constanza Moreira.
        Son hijos de un tiempo que André Malraux llamaba, "El tiempo del desprecio". Construyeron una identidad posando de víctima y de perseguidos, para no asumir la responsabilidad de que fueron y siguen siendo victimarios. Les gusta tirar la piedra, esconder la mano y posar de víctimas. Quieren mojarle la oreja a todo el mundo hasta tal punto que internamente, tampoco se aguanta “fraternalmente” gente así.
          Ahí la necrológica marca el mérito. Puede ser una perfecta nulidad como el niñato Michellini, un gerente como $endic o un hombre patotero como Pedro Balbi, que no tiene importancia. La necrológica lo puso allí.
        Viven del izquierdo humano como si los muertos tuvieran color político, cuando todos sabemos que son seres humanos que están muertos, no emblemas partidistas. Jamás les importó el ideario de un Gandhi, un Luther King o un Mandela. No han reivindicado a una sola figura de la resistencia pacífica. Sólo Che Guevara, Fidel Castro o Lenín. Cuando la van de víctimas creen que los demás se chupan el dedo.
        Son hijos de un tiempo que ya se fue, una especie que se extinguió en prácticamente, todos los lugares del mundo, pero que una rara situación local uruguaya les prolongó la existencia, más allá de los límites naturales bajo los cuales se vive en el Planeta. Es como el sapo de los pantanos cuando entran a desertificarse. El pantano se desertifica, los sapos disparan y los que sobreviven hacen una mutación para seguir viviendo en ese ecosistema. No pueden irse porque están estructurados para un sistema cerrado, pero tampoco vivir allí y menos convivir.
        Para sobrevivir en política, negaron las razones que allí los pusieron y haciendo de necesidad virtud aprendieron a medrar más allá de las candilejas.

        Tienen un balde en la cabeza porque el odio de ayer no les deja ver la realidad de hoy.

domingo, 8 de junio de 2014

Para tener experiencia los primeros veinte años son duros

       Nunca me gustó confundir deseo con realidad, pero a veces veo señales claras de alejamiento de la gente, en el parque jurásico frentista.
       En la Élite de Poder Charles Wright Mills da a entender que hay un momento en donde las élites por avejentamiento empiezan a distanciarse del estado de ánimo colectivo hasta que llega un punto en donde pierden toda legitimidad en lo que hacen. Eso no quiere decir que automáticamente desaparezcan, porque aquella élite que ha de sustituirlos puede que todavía no tenga la consistencia necesaria para hacerlo. Que una cosa esté pronta para desaparecer no significa automáticamente, que la otra esté preparada para emerger. Pero hay momentos dice Charles Wright Mills en donde se nota y se palpa que algo tiene los días contados.
       Visto de afuera se lo ve con nitidez. Los partidos tradicionales entraron en un proceso de renovación que fue largamente esperado. Lo que está indicando que los liderazgos no se inventan.
       En el Frente Amplio se palpa que debe su existencia como fuerza política a un tipo de gente que no le importa la figura que ponga, puede ser como bien decía Sendic, una heladera. Estamos hablando de gente que en otro tiempo hacía fórmulas electorales “científicas” para “un programa mínimo”. Hoy vota heladera y por eso Sendic es el más votado.
       Lo significativo es el hecho que no fue la juventud quien dio esa respuesta en las internas. A las primarias concurre preferentemente el veterano, la juventud instruida, la mujer politizada. Es esta gente la que desautorizó a toda una dirigencia partidaria que si bien apoya porque no le queda otra, se los ve a todos con cara de trompa. Tienen que remar parejo en una elección en donde se juega el destino nacional y hacerlo para gente que no es del aparato tradicional.
       Lo que ocurre en el Frente Amplio es exactamente lo que no debe sucederle en política a ninguna fuerza que sea opción de gobierno. Llegar a un punto tal de chochez y decrepitud, que además de perder al votante clásico de una interna –tuvo 120 mil votos menos que en las internas anteriores-, los que van a votar en su mayoría desautorizan al parque jurásico en su conjunto y lo obligan por disciplina partidaria –en este caso férrea, rígida y estaliniana- a apoyar gente distinta.
       La interna no es una señal de lo que va a ocurrir en las nacionales, pero da una pequeña pauta –hasta un 37% del electorado- de lo que puede estar ocurriendo en el estado de ánimo colectivo en su conjunto.
       Ante estos nuevos datos de la realidad política la gerontocracia frentista empieza a analizar qué es lo que pudo haber ocurrido y las conclusiones que va sacando demuestran que efectivamente está gaga.
       Como dice el paisano: Un botón basta de muestra.
       Por ejemplo en el Comité Central del Partido Socialista empiezan a analizar y sacan la conclusión de que la culpa la tiene la Secretaría de la Comunicación, por una propuesta que no logró seducir al militante. Pregunto yo: ¿Siguen viviendo en la época en que llevaban de la nariz a la gente, siempre a los bandazos y los lineazos?
       Indudablemente, no están en el siglo XXI, es gente, pre Internet, que cuando compra tablets los usa para picar chorizo al pan.
       También se cuestionó el hecho de que aparecieran 3 consignas diferentes en la campaña. Desde el punto de vista del marxismo y el leninismo del Partido Socialista Uruguayo, tres consignas resulta ser inadmisible, porque era Lenín quien decía que las consignas hay que manejarlas de a una. “Una consigna, ya es todo lo demás”, pero hay que saber dar con eso, es una operación científica muy compleja que no es para cualquiera. 3 consignas están indicando pérdida de dirección, falta de centralismo. Es eso lo que está cuestionando de la campaña
       Una consigna era “Más gestión, más hechos”
       Otra “Una manera de hacer izquierda”
       Otra “Rumbo, convicción y confianza”.
       No haber dado con la consigna centralizadora para este momento comicial es lo que lo conduce al Comité Central de este partido a un análisis de lo que ocurre, porque evidentemente hay tres tendencias diferentes, los que quieren marcar un perfil como hombres de gestión que realizan cosas, los que reivindican la ideología desde una manera sui generis de posicionarse en la izquierda y el leninista puro, el que quiere rumbo, convicción, confianza, fuerza moral y ausencia de timideces.
       Hasta ahora, aunque Tabaré Vázquez se fue de dicho partido por el tema aborto, se han vivido pegando a él y en cada intervención en cuanto Congreso ha existido, el delegado socialista al opinar siempre dice: “Cómo dice Tabaré”.
       Tabaré Vázquez es el único caso de disidente político que tuvo la suerte de ser reivindicado constantemente por el aparato del Partido Socialista. Lo que está indicando ausencia de liderazgos internos. Tienen que apoyarse en el liderazgo de alguien que se les fue de allí.
       Otra que no tiene desperdicio:
       Se ponen a analizar la diagramación de las listas y como son todos expertos en tipografía y artes gráficas –ahí llevan desde chiquitos el núcleo central de las grandes diferencias internas-, constatan –ahora se dan cuenta- que las listas impresas son las más feas en la historia del partido. Resulta que el borde negro sobre la letra blanca dificultaba la lectura. ¿Saben ellos también lo que estaban votando?
       Darse cuenta de eso ahora, para verdaderos expertos en afiches, publicaciones y artes gráficas, está indicando que otra mirada los cuestiona cuando miran a ras de tierra lo que hasta ayer miraban desde el aire.
       Un ejemplo claro de que estaban volados es el hecho de utilizar para la publicidad –con todo lo que cuesta la propaganda televisiva-, un spot que había sido utilizado en 2009 y el que hablaba era el ex ministro Álvaro García, en lugar del senador Daniel Martínez que encabezó la lista.
       Cualquiera diría que además de ser un partido sin secretaria ejecutiva que controle lo que se hace, tiene internamente una mano negra, pero no es así, es la mano la que se viene negra.
       Le pasó lo mismo que a los aviadores en la época de Cesáreo Berisso, cuando los primeros aviones tomaban una nube, muchas veces el aviador perdía la noción de altura y se terminaba estrellando contra una columna. Evidentemente, se vino a pique y el iluminado de Yerú Pardiñas al ver eso dice “hay que tener un trabajo territorial de mayor impacto”, porque el impacto es estrellarse contra varias columnas: la de las consignas, la letra ilegible de las listas y un spot que no postula a quien tenía que ser.
       Es demasiado ¿Verdad?
       Este es un claro indicador de chochez, avejentamiento y esclerosis política.
       Estamos hablando de un partido, de la importancia del socialista dentro del Frente Amplio, que es el que apadrina a Vázquez porque de allí vino y que logró poner en la Presidencia a una representante de su espacio político. No es un grupúsculo, tipo PVP, medrando con  Constanza Moreira, para crecer un poco.
       El PS tiene el Príncipe de La Teja, y la Infanta Xavier, Duquesa del Cambalache.
       Si un partido que más que en el vértice, está en el vórtice de las decisiones políticas que adopta el Frente Amplio en su conjunto da ésta respuesta de ineptitud, allí en donde se juega su existencia, quiere decir que estamos ante un claro indicador de chochez política.
       El socialismo ya estaba muerto en el 90’ cuando Vázquez gana la Intendencia de Montevideo.
       Vivió un proceso que se puede resumir así:
       Primera época: Uno dice “hay que agarrar las armas” y el otro le contesta “En esta instancia no se dan las condiciones”. Es la época de Trías, José Díaz, Eduardo Galeano y Gargano.
       Segunda época: De Seregni para abajo todos dicen: “No va la cosa” y el partido socialista contesta: “Pero podemos”. Es la época del Taba, el tábano.
       Tercera época: Uno dice “Vamos bien” y otro contesta “Bien mal”. Es la época de Mónica Xavier y Yerú Pardiñas.

         ¿No se dan cuenta que son una especie en extinción, que una situación anómala en el Uruguay al victimizarlos, les prolongó su agonía, más allá de los límites naturales bajo el cual las especies viven en el planeta?

La inexperiencia de los contumaces

       Hay una cosa que se llama descompostura ideológica. Vázquez es hijo en los 90’ de la descomposición política del socialismo real. La mentalidad batllista del montevideano se apiadaba de la desgracia rusa y en vez de ver allí una clara concomitancia de tantos desaciertos, era como que los entendía a los rusos y se compadecía de ellos.
       Hasta a la CNN le llamaba la atención la preocupación que en el Uruguay existía sobre la catástrofe del socialismo real en Rusia.
       A Vázquez políticamente le favoreció el hecho de que Hugo Batalla se fuera del Frente Amplio, no se llevara ningún voto frentista y en cambio a los colorados le quitó aproximadamente 120 mil votos. Un clarísimo error político de Sanguinetti le dio a Vázquez la Intendencia de Montevideo. Si Batalla se hubiera quedado en el Frente, hubiera desaparecido en tiempo y forma y el Partido Colorado no hubiera quedado desfibrado como quedó. Luego Sanguinetti lo llama a Batalla y si bien gana, no lo vota nadie. Lo que indica que en la otra elección, la gente de Batalla saltó la barrera, lo que se llama “frontera psicológica” y votó al Frente Amplio.
       En política nadie es el dueño de la gente.
       Vázquez en ese momento se encontraba con frentistas enojados por el rol que jugó el Partido Comunista a la salida de la dictadura, el llamado CO-CO, Colorado, comunista y aprovechando la caída de los rusos a nivel mundial empieza a medrar con la cuestión.En ese momento los socialistas no tenían otro tema que emprenderla contra “los primos”, esto es, los comunistas.
       Como la palabra socialismo le complicaba la vida al Partido Socialista en plena caída del socialismo real, sacan de la manga al defenestrado de otrora Emilio Frugoni y salen a mentirle a la gente, como si Vivían Trías y Sendic no hubieran existido. Era evidente que Gargano quería blanquear sus posiciones de aquellos años.
       La gente se tragó la pastilla, porque una carta de persuasión que usó siempre el Partido Socialista Uruguayo fue explicarle a la gente la amistad enorme que había entre el Viejo Batlle y Emilio Frugoni. Jugaban con ese hecho hasta la cursilería más sensiblera.
       Vázquez a los portazos desde la Intendencia la emprende contra una gran piedra en el zapato que tenía para llegar al gobierno: El General (R) Líber Seregni, el otro Frugoni, el que a José Díaz y a Gargano le molestaban.
       La gente no entiende de todo esto y le parece cosas. Por ende, no se le puede reprochar lo que vota.
       Vázquez es el niño mimado de Reynaldo Gargano, por eso no pudo retirarlo del Ministerio de Relaciones Exteriores, ni siquiera cuando le faltó el respeto. Ambos fueron parte de una conspiración para hacerse de toda una fuerza política desde afuera.
       En ese momento Vázquez era una víctima y la ultra izquierda era vazquista en el momento en que todo el mundo decía que “no va la cosa”.
       Lo empieza a desautorizar a Seregni hasta ponerlo en ridículo. Cuando la reforma constitucional que hoy nos rige, Seregni estaba de acuerdo, el Frente Amplio dijo que estaba también y luego que Seregni hace el acuerdo, salen a decir que no lo están. Seregni desautorizado renuncia a la Presidencia del Frente Amplio.
       Era la mano maquiavélica de Vázquez la que lo defenestraba jugando entre los ultras y el bien mandado de Astori.
       A fines de los 90’ los ultras estaban enfurecidos y creían que Tabaré Vázquez era un líder revolucionario a lo Che Guevara cuando gritaba: “Hasta la Victoria Siempre”. Patoteaban en las esquinas insultando a todo el mundo y agarrándose a las piñas por cualquier cosa que les pareciera “el enemigo de clase”.
       Vázquez crea el “Comando Revolucionario” con nostálgicos de la década del 60’, gente que tiene una colección muy grande de la Revista Estudio, Praxis, Transformaciones y libros que desaparecieron.
       Los usa y en el último tramo de la campaña electoral del 99’ se los saca de encima, porque era evidente que le creaban serios problemas.
       En esa elección gana Jorge Batlle y el buen señor vuelve a ejercer la medicina, sin decir esta boca es mía.
       En las elecciones de 2004, ya no existía esa gente, se habían ido del país con la devaluación de agosto de 2002. El Comando Revolucionario vuelve a ofrecerse para la campaña y Vázquez le dice que no los necesita, que lo dejen tranquilo, que él sabe cómo hacerlo.
       El gran enojo de Vázquez es haber pedido esa gentuza malviviente que quería piñata en las esquinas. Se quedó sin el agente histórico para los cambios que necesitaba, porque bastaba verlos y era evidente, que tenían cara de comisario político a la estaliniana.
       “Muchachos sin barba, pero hirsutos. Combativos pero sin arrebato, todo lo contrario a los bolcheviques”, como pedía Stalín, en “Cuestiones de Leninismo”. Esa era la gente del Comando Revolucionario de Vázquez, que la devaluación de agosto de 2002 se llevó.
       Vázquez gobernando quiere hacer la de Stalín, atacar a la derecha, enfurecido, en el preciso instante en que le da un codazo a su izquierda y entonces la emprende contra “los blanquicolorados”, pero para neutralizar las tendencias a la izquierda del tipo Guillermo Chifflet que tenía. El tema es que en ese momento había desaparecido del mapa político aquella gente prepotente.
       Todos recordamos que antes de ir a conversar con Bush salió diciendo que “Las Venas Abiertas de América Latina”, del escritor Eduardo Galeano era el libro del momento. ¿De qué momento? ¡Del momento en que llamaba a Bush! Es el estilo que Vázquez tiene de manejar a su gente, ser ultra derechista y ultra izquierdista, todo junto a la vez. Es Salvador Allende y Augusto Pinochet en el mismo instante y porque lo dice él, todos le han firmado un cheque en blanco, para hacer lo que se le da la real gana.
       Cuando Lourier ve esto dice: “Evidentemente, este es un Frente en disputa” ¡Y qué esperaba!

       Resulta que era un romántico cuando llegó al Gobierno y ahora tiene otra panorámica. La única experiencia que tiene Vázquez es exactamente aquello de lo que no hay que hacer, y lo que hoy demuestra, tomándoles el pelo a los jubilados para no pagarles el aguinaldo es la demostración más palmaria de que no aprendió nada.

Sur, paredón de fusilamiento y después

Si usted quiere ser político, subase a un cajón de feria y háblele a la gente, pueblo por pueblo, a lo largo y a lo ancho del país.
Luis Alberto de Herrera
   Este post podría haber sido titulado Sur, Frente Amplio, finanzas y después.
   Voy a hablar de economía.
   Hasta ahora, la fuerza que más barato le ha salildo ocupar cargos políticos poniendo cualquier cosa en una lista sábana es el Frente Amplio. Los demás, los blancos y los colorados, tienen que ganarse ese cargo con sangre, sudor y lágrimas.
   El que vota al Frente Amplio en realidad no vota, bota, esto es, en vez de ir a depositar en la urna aquello en lo que cree, va y tira una pedrada contra alguien. Esa es la causa por la cual las legislaturas del Frente han sido un desfiladero de mequetrefe sin representación personal alguna. Individualmente no significan nada, en patota son el núcleo duro.
   Cuando no convencen a nadie inventan enemigos de paja. Ya no dicen “el imperialismo” –y por algo no lo dicen-, sino “la derecha”, los “blanqui-colorados”, como si no hubiera identidad diferenciada en los partidos fundacionales que hicieron nuestro Uruguay.
   Son financiados por el aparato del Estado que desvía fondos a cara de perro en avisos publicitarios de diversa naturaleza hasta atiborrar a la opinión pública, más ese periodismo argentinizado que les hace el juego en todos los informativos que vemos. Si a esto se les suma las encuestas que siempre lo dan favorito, cualquiera entiende que al Frente Amplio, el financiamiento lo paga el contribuyente. Usted y yo, cuando se nos asfixia impositivamente.
   Yerú Pardiñas que quiere confrontar con “la derecha”, quiere también que los ricos pongan dinero para la campaña electoral. Van a empezar a chantajear a la peronista y más de uno no va a tener más remedio que poner dinero para la campaña de esta gente.
   Cada cual sabrá al respecto lo que hace.
   En Chile por ejemplo, las multinacionales financiaron a Michelle Bachelet. No tenían más remedio, el centro derecha era infantil, se peleaba por tonterías, daba un espectáculo deplorable, el árbol no le dejaba ver el bosque y cortaron por lo sano, apostaron más que a un Gatopardo, a una Gataparda, al mejor estilo garibalidino, sólo, pura y exclusivamente contra la Iglesia Católica y más nadie.
   En el Uruguay que si bien no es Chile, en muchas cosas se le parece, precisan financiamiento de las grandes corporaciones y estas como son chirolas para país tan chico, les dan lo que precisan. A los demás, a los blancos y colorados, les sale muy caro ese cargo. Al Frente Amplio, entre los desvíos de fondo de los cuales Raúl $endic  es un experto, más el mangoneo a las corporaciones, no le cuesta nada. Por eso aparatean en una piñata interna, que no tiene nada que envidiarle a la piñata nicaragüense.
   El blanco y el colorado tienen que ir pueblo por pueblo, a lo largo de todo el país, hablarle a la gente, ser convincente y ganarse ese cargo en política. Al frenteamplista no le cuesta nada, con gritar desde el Plenario del Frente ya está, eso solo hace a la psicología de la masa.
   Soros, Rockefeller y Aratiri van a pagar fortunas por el triunfo de Vázquez, no se ve entonces la razón por la cual, el pequeño y mediano empresario, el productor rural, la industria liviana y el comercio, los verdaderos perjudicados por el alud impositivo que se le avecina, tengan que financiar a este esperpento llamado Frente Amplio.
   Pero en esto, nadie es quién para decirle al otro lo que debe hacer.

   A mí en lo personal, me parece más digno aquel blanco o colorado que se ganó el cargo parlamentario hablándole de frente a la gente, que la gente del frente acoquinada desde la barricada de Soros, Rockefeller y Aratiri.

sábado, 7 de junio de 2014

Ya no te creo hombre.

El mono es siempre mono y el tero es tero
y vos sos cualquier cosa si es que hay dinero
el mono es siempre mono y el tero es tero
vos sos azul o rojo, si es que hay dinero
Ya no te creo, hombre, ya no te creo
tantas palabras, hombre, tantos enredos
ya no te creo, hombre, ya no te creo
de compañero, hombre, prefiero al perro.
Horacio Fontova "Ya no te creo hombre"”



       Compañero en latín es aquel con quien se comprarte el pan. Ese era el error más grande de Liber Seregni, llamarle compañero a cualquiera que hablara con él, como si en ese siempre hecho, el de conversar, tuviera que existir de antemano una definición de afinidad política.
       El sectarismo terrible de Seregni lo condujo a un techo político insuperable. Vázquez vino a romper ese techo de seregnismo  asustadizo. Gritaba barbaridades del tipo “Comunismo cayó, ahora sí podemos” y le pedía a todo el mundo que cambie.
       “Podemos” era el grito de guerra en la época en donde todo el seregnismo y el partido comunista en pleno se reconocían con una sola consigna: “No va la cosa”. Lo que significa que estaban de acuerdo con la política que hacían los blancos y los colorados, pero por razones de perfil, hacían solamente oposición parlamentaria.
       Seregni quería reconciliarse. Cuando le preguntaron si guardaba rencor dijo: “No, en absoluto. Los entendí”.
       Murió pidiéndole “Al padre Artigas”, más luz. Quiso ser un cacho de artiguismo y terminó disparando para el monte como Fernando Otorgues. Vázquez lo defenestró, al punto que al final no lo dejaban entrar en ningún local del Frente Amplio.
       Seregni tuvo el mismo destino que Eugenio Gómez y Emilio Frugoni. Cuando los defenestran mueren en la más absoluta orfandad política. Van del aplauso fácil y las aclamaciones colectivas a la patada, también fácil, cuando ya no les sirve más.
       Es un claro indicador del hecho político que lo diga ese tipo de gente, no tiene la más mínima importancia en términos absolutos.
       A mi entender el gran error que cometieron los blancos y los colorados fue agraviarse de los insultos de estos elementos. Debieron, creo yo, no darles la más mínima importancia.
       Cuando asumen el gobierno, en Estados Unidos le preguntan a Astori qué política económica iba a llevar y contesta: “La misma que los blancos y los colorados”. Le hacen ver que va a tener similares problemas sociales que ellos y Astori contesta “No, porque gobernamos nosotros y sabemos calmarlos”.
       En ese momento un suspiro de alivio muy grande se vivió en la City financiera montevideana. Los operadores financieros se miraban a los ojos contentos. Cambio todo, pero para que todo siga igual. Era el gatopardo de Lampedusa redivivo, un garibaldino combativo que cuando llega a ocupar cargos de responsabilidad mira el blasón familiar y le es fiel a sus abuelos. Sabe qué intereses defender y cuáles no.
       Como dice Mujica, Astori les es fiel, aunque el frenteamplista de a pie no entienda ni jota qué es lo que quiere decir con eso.
       Fiel en el Frente Amplio quiere decir: “El espectáculo debe continuar” y hay que enamorar a la gente mintiendo.
       Si Seregni se equivocó usando la palabra compañero con cualquier cosa que se le acercara, Vázquez acertó: hoy el perro es el mejor compañero del hombre.
       Hay un hecho político de fondo en todo esto que hay que entender claramente.
       El tema Vázquez está ligado al drama de Allende en Chile y cierra como cóncavo y convexo. No desea que le suceda lo mismo, pero los reflejos condicionados pavlovianos de la gente que lleva, lo conducen a eso, aunque no quiera. A diferencia de Allende, sabe calmarlos y todos se lo reconocemos. Eso sí, que no venga a despotricar contra supuestas derechas netas, porque él es el único a la derecha en el Uruguay, los blancos y colorados son el centro político. Vázquez y Astori están contra los blancos y los colorados porque tienen Síndrome de Estocolmo.
       Allende gobernaba con un tercio mayor circunstancial y como no tenía mayoría parlamentaria, agarraba cualquier decreto de la época de Uribe y justificaba con “resquicios legales” las expropiaciones indirectas de gente que se lanzaba a quitarle la propiedad a los demás. Es un poco lo que está pasando ahora en el Uruguay. El propietario tiene que demostrar que es el dueño, el ocupante ilegal, pasado un año, puede quedarse allí para siempre.
       El gran error de Salvador Allende fue llamar a Fidel Castro. Los partidarios le pedían que había que agarrar las armas de una vez y Allende lo llama a Castro para que los calme. Castro es un especialista en Latinoamérica en desvertebrar guerrillas y sabe hacerlo en términos profesionales. Los tecnifica y los anula todo junto a la vez.
       Castro es un experto en condiciones objetivas, subjetivas, táctica y estrategia y fue a explicarles que lo de Cuba era excepcional e irreproducible. Le salió el tiro por la culata, en vez de calmar a los ultras de Allende, los enardeció más.
       Cuando se fue Castro de Chile, el clima político empezó a complicarse. Hasta para los tupamaros que estaban ahí y se pusieron a estudiar a Marx, era invivible la atmósfera moral.
       En ese momento Seregni en el Uruguay estaba muy preocupado. Porque él tenía una afinidad muy especial con Salvador Allende y ese hecho le generaba problemas en plena campaña electoral. 
       Castro cometió, además el gravísimo error desde Chile, en pedirle al pueblo uruguayo que vote al Frente Amplio. En ese momento la campaña electoral se picó seriamente y la atmósfera moral uruguaya empezó a parecerse a la chilena. Fidel Castro Ruiz, lo sabemos todos, menos el Partido Comunista en el Uruguay, es el abrazo del beso de la muerte y le dio a Salvador Allende el puntillazo final que se necesitaba para ponerle fin "A la vía Chilena al socialismo", como se le decía. Desde Chile le dio a Seregni, lo que se llama un apoyo palma, que consiste en liquidar lo que dice defender.
       Había para mucha gente, a partir de ese momento, dos caminos claramente diferenciados: Pacheco o Seregni y subidos a ese hecho, ninguneaban al Partido Nacional. A los dos extremos le servía esta situación para impedir el triunfo de Wilson.
       Cuando Seregni sale de la cárcel, las primeras declaraciones que hace en Búsqueda son instructivas de esto que vengo diciendo: Dice Seregni “Allende me dijo a mí, cuidado con los ultras” y al otro día un profundo suspiro de alivio recorrió el país. Era otro Seregni.
       Es evidente que el General era un liquidacionista a lo Georges Clemenceau, un hombre que si bien a los 15 años peleo en la Comuna de Paris, en edad adulta entendió el interés nacional, aunque eso implicara hacerse odiar por los ultras.
       Lo que lamentablemente, no entendió tan esbelta criatura es que esa fuerza política vive del ultrismo anacrónico y con eso no va a ningún lado, pero si deja esa retórica incendiaria, desaparece para siempre del mapa político. En eso Vázquez la tiene clara. Cuando llegan las elecciones hay que armar conventillo y despotricar sin ideas, sino, “no enamora” a esa gente.
       ¡No se dan cuenta que es una neurosis política que va de la Más dures a la Marx durex y de allí a la maduré sindical, como si el pueblo uruguayo tuviera su adolescencia mal resuelta!
       ¡No se dan cuenta que son la izquierda neta disfrazada de cualquier cosa, que les dé cobertura para medrar!