domingo, 9 de junio de 2013

La crisis del Mercosur


        Aécio Neves, el senador socialdemócrata, líder del mayor partido de la oposición brasileña, precandidato para las elecciones presidenciales del próximo año, es el que en el actual contexto regional habla claro. Sabe que arrebatarle el poder a Dilma Rousseff, con un 79% de popularidad no es tarea fácil, pero no tiene miedo a decir las cosas tal cual son.
        Cuando le preguntan -¿Qué lugar ocupará el Mercosur en ese esquema?, contesta: “Estamos muy preocupados por lo que hoy sucede en el Mercosur, que está muy anquilosado. Dudamos si la unión aduanera es aún el mejor camino. No debemos perder las alianzas comerciales de Brasil con la Argentina, pero tenemos que transformar el Mercosur en un área de libre comercio que permita a cada Estado-miembro firmar acuerdos comerciales con otros países. De la forma en que está ahora, en los últimos años, el Mercosur no ha beneficiado en todo lo que debería haber beneficiado ni a Brasil ni a la Argentina. Tenemos que tener el coraje de repensar y revisar el Mercosur. En este sentido, la Alianza del Pacífico, constituida por México, Colombia, Perú y Chile, es un ejemplo ya de movilidad y dinamismo.”
        Habría que agregarle a este acertado juicio que el Mercosur no sólo no ha beneficiado ni a Brasil, ni a Argentina, sino que expulsó gratuita y anti reglamentariamente a Paraguay, sin respetar la decisión soberana del Parlamento paraguayo y no supo hacer otra cosa que pretender imponerle a Uruguay, lo que ni Brasil y Argentina estaban dispuestos a cumplir. Hizo entrar a Venezuela por la ventana y no dijo esta boca es mía ante el fraude electoral que posibilitó el triunfo de Maduro y en cambio puso el grito en el cielo ante el juicio político constitucional que el Parlamento paraguayo le hizo a Lugo. Una verdadera vergüenza.
        Estamos hablando de un Brasil que pidió que la Alianza del Pacífico rechace la membresía como observador del Paraguay, y que se está moviendo para que Uruguay no pueda concretar nada. No todos piensan así y además Paraguay le va a hacer un juicio por daños y perjuicios a Brasil y Argentina, tema que ha de complicar la situación internacional brasilera a nivel mundial. El canciller de México, José Antonio Meade, expresa que los países de la Alianza “están muy contentos y agradecidos de que Paraguay forme parte” como observador del bloque económico. Lo que está indicando que  ingresar a un bloque que representa el 50% del comercio de la región, con exportaciones por US$ 556.000 millones e importaciones por 551.000 millones en el 2012, es un atractivo para cualquiera. Si América Latina en su conjunto representa el 6% del comercio mundial, la Alianza del Pacífico significa el 3%. Para hacerse una idea de lo que esto es los cuatro países que conforman la Alianza del Pacífico reúnen 210 millones de habitantes, representan más de la tercera parte del producto interno bruto de América Latina y juntos se constituyen en la octava economía del mundo.
        Como dice Sebastián Piñera es el respeto al estado de derecho, la democracia y la libertad económica lo que signa la Alianza del Pacífico. Se lo ve con claridad en esa monstruosidad en que se ha convertido el Mercosur: No hay democracia sin libertad económica.
        Por primera vez en mucho tiempo volvemos a analizar los verdaderos temas que hay que poner sobre la mesa: la cuestión del arancel 0 para el 90 por ciento de los productos con el objetivo de aumentar el libre comercio entre ellos y conquistar conjuntamente los mercados del Pacífico, aumentando las exportaciones y atrayendo más inversión extranjera. Es un golpe muy fuerte para los que creen que la integración regional es convertir en Provincia al otro y “cortarle los víveres de arriba” si no se alinea políticamente a la peronista, o un Distrito Federal cualquiera que tiene que esperar las órdenes dadas por los planificadores centrales de Brasilia. En cualquiera de los dos casos son patrones de estancia o de fazenda, los que dirigieron la economía regional a impulsos de una petrochequera indiscreta, en donde la valija de Antonini Wilson, es la parte visible del iceberg.
        El tema de Paraguay es una cuestión de dignidad. No tiene por qué ratificar el ingreso, puesto que eso se hizo violando todas las normas establecidas. No hay ingreso a ratificar. Partir de eso sería ratificar un acto nulo de nulidad absoluta e insanable. Es una contradicción en sí misma dejar el precedente de haber sido excluido ilegalmente y a la vez aprobar lo que en su momento –el ingreso de Venezuela-, también fue ilegal.
        Para Dilma Rousseff, Horacio Cartes tiene que aceptar el ingreso de Venezuela para poder volver al Mercosur, cuando en realidad es Dilma Rousseff quien debe indemnizar a Paraguay por daños y perjuicios comerciales al haberlo excluido anti reglamentariamente del Mercosur.
        Estamos hablando de una situación en donde ahora Venezuela asume la presidencia rotativa del Mercosur, lo que significa que el país que propició todo este desbarajuste, está ocupando un cargo que no le correspondería.
        Tuvieron que posponer la Cumbre del Mercosur, para el próximo 15 de agosto, cuando se dé la asunción de Horacio Cartes, porque no aceptan a Franco.
        El cinismo de esta gente llega al extremo de que para lograr un reingreso pleno al Mercosur sus socios deberán "avalar" que se restablecieron las condiciones democráticas en Paraguay, -cuando en realidad nunca se rompieron-, y si éste país se opone al ingreso de Venezuela al bloque –decisión que le es soberana al Parlamento paraguayo y en la cual estos defensores inveterados de la No Intervención no debieran entrometerse- alargarían la suspensión, desatando otra crisis institucional.
        Quieren que Paraguay se coma el sapo de la indignidad de aceptar aquello que se resolvió anti reglamentariamente a sus espaldas, para existir en un organismo que en realidad no sirve para absolutamente más nada, que hacer daño contra los chicos y no ir a ningún lado entre los grandes.
        Paraguay mira más lejos y busca una Alianza del Pacífico que le posibilite al Chaco paraguayo acceder al mercado asiático, uno de los más apetecidos del mundo, que demanda, justamente, el tipo de producción agro-ganadero forestal que Paraguay genera.
        México, Colombia, Chile y Perú son los que más comprensivos se han mostrado con la situación de exclusión que Paraguay ha vivido durante este proceso de quiebre del Mercosur.
        Lo de Paraguay es la parte más irritante de lo que ocurre como así, el rol lamentable que jugó en todo esto nuestro país, parte de una vergüenza nacional que nos retrotrae a los tiempos de la Triple Alianza.
        Pero el tema de fondo que hace a la gran crisis del Mercosur, es que si hubiera avanzado como área de libre comercio hoy tendría firmado cada país por su cuenta Tratados de Libre Comercio con quién quiera. Al constituirse como Unión Aduanera imponiendo un arancel externo común y una política comercial externa conjunta, lo que logró es generar un impedimento para que cada una de las naciones llevaran a cabo negociaciones como las que produjeron tantos beneficios a México, Chile, Perú y Colombia, los cuatro países que acaban de conformar la ”Alianza del Pacífico”.
        Este es el mismo error que ahora van a cometer Rusia. Kazakhstan y Bielorusia al formar una Unión Aduanera que solo puede beneficiar a Rusia y ha de condicionar a los otros impidiéndoles que hagan comercio independiente con China o con quien sea. Van a delegar soberanía comercial en un ámbito en dónde el más fuerte, Rusia, va a imponer sus condicionantes. Cuando las relaciones comerciales son asimétricas a esa escala lo mejor es un área de libre comercio y que cada cual tenga la soberanía de comerciar con quien quiera.
        Hoy la situación del Mercosur hace agua porque el proteccionismo brasilero es muy fuerte y las barreras que pone Argentina son infranqueables hasta para cosas tan elementales como el libre tránsito de mercadería.
        Porque no nos engañemos, para una Unión Aduanera, como la que se pretendió formar, los países chicos, -que significan muy poco económicamente- son los que tienen que sentir que salieron ganando en la unión. Brasil y Argentina, preocupados pura y exclusivamente por la petro chequera y festejando la destrucción de la industria nacional venezolana para poder llenar ellos ese nicho de mercado, no tuvieron ni siquiera la más elemental ponderación en los modales para manejar las relaciones multilaterales al respecto.

Las consecuencias que ha tenido el mayor presupuesto para la enseñanza


          La enseñanza en términos presupuestales quedó anclada a recibir el 4,5 por ciento del presupuesto general. Nunca en la historia uruguaya la educación recibió más recursos como lo ha sido en los últimos períodos de gobierno.
        Mayores recursos, se nos ha dicho reiteradamente desde tiempos inmemoriales, hace a una mejor calidad del servicio público y por ende al “sueldo digno” que el educador debe tener en una sociedad que aspira al desarrollo y la mejor calificación de su gente.
        El mismo discurso simplista que hizo el Frente Amplio durante todos estos años se podría aplicar a cualquier otra cosa: se podría decir lo mismo de la policía por ejemplo y sostener de esta forma que mejores salarios hacen a una mejor calificación del servicio y por ende, la mejoría material conduce a una mayor eficacia y eficiencia en la lucha contra el delito.
        El Frente nunca defendió a la policía, ni siquiera a los empleados de la Suprema Corte de Justicia que hicieron un plebiscito por autonomía presupuestal. A él le importó exclusivamente el pedagogo, el médico y el gremio de la construcción. “Por educación, salud y vivienda” parece una consigna a lo Fidel Castro del tipo: “Por pan, trabajo y libertad” y así como hoy Cuba no tiene ni pan, ni trabajo y menos libertad, el saldo que deja el gobierno frentista es el de un descaecimiento total en educación, salud y vivienda.
        Nunca la educación tuvo tan mal nivel como ahora, nunca la salud pública estuvo tan mal gestionada como hoy, nunca hemos registrado el encarecimiento de la vivienda a niveles irrisorios en el marco de la cantidad de casas ruinosas y abandonadas que se ven. Quiere decir que la educación, la salud y la vivienda es una mera consigna, para cabezas “logreras”, como se les decía en otra época, porque ven un logro, en cada retroceso.
        Me voy a centrar en este post al tema específico de la educación.
        El gran tema de la enseñanza en el Uruguay actual es la pérdida del principio de autoridad. Así como para saber mandar hay que saber obedecer, para saber enseñar hay que haber sido enseñable.
        No es el educando quien tiene que decirle al educador lo que este ha de brindarle, sino al revés. Cuando el alumno no es enseñable, porque está erosionado el principio de autoridad, muy poco se puede hacer y la mejoría salarial lo único que hace es agravar la situación. El educador soporta cualquier humillación y destrato de sus alumnos, con tal de seguir cobrando el sueldo.
        El educando no respeta al educador en el Uruguay porque no le ve sentido a los contenidos que éste le brinda. No alcanza con ser un buen estudiante de medicina para enseñar biología, o un estudiante avanzado de ingeniería para enseñar matemática; la pedagogía es una ciencia como cualquier otra que exige mediatización ponderada en el arte y la habilidad de impartir de menor a mayor los conocimientos que cada asignatura tiene.
        Aquí intervienen varios factores. Por un lado, la demagogia pedagógica, que ha consistido en querer quedar bien con los que no quieren aprender, en una especie de obsesión, típica del Frente Amplio, por complacer lo más bajo. Se ha dicho, no sin razón, que de tanto rascarle el lomo al chancho, hoy gobiernan los chanchos.
        Como quien deshoja margaritas lo único que les ha preocupado es lo que la gente quiere oír y si le gusta o no cada cosa, con prescindencia total de esos fundamentos que luego invocan, para justificar una enseñanza meramente enciclopédica y abstracta.
        El gran tema y por eso el principio de autoridad es esencial, no es porque hombres malos quieran imponer una visión autoritaria y obsoleta del mundo. El asunto está en que lo que la enseñanza no le brinda al educando en el ciclo de su formación básica, luego andando por la vida, él, no se lo va a exigir a sí mismo.
        ¡Quién, luego de terminar los estudios, en las horas libres se va a poner  a leer un tratado de fitopatología, otro de derecho constitucional comparado o los fundamentos epistemológicos de la bioquímica! ¡Quién en los ratos de ocio, cuando luego del ajetreo cotidiano llega a su casa y tiene para sí un tiempo libre se va a poner a hojear un tratado sobre los grandes cuadros nosográficos de la psiquiatría! ¡Qué economista en las horas libres se va a poner a revisar las ideas de Adam Smith o de Ricardo! Es un hecho que lo que la educación en la etapa formativa no le brindó, el individuo luego no se lo va a imponer a sí mismo. Estamos hablando de alumnos que cuando salvan una materia, lo único que saben decir es: “¡Qué suerte que me la saqué de arriba!”, en vez de decir: “¡Qué bueno que me la puse encima!”.
        Si a esta mentalidad, que es endémica en el Uruguay, se le agrega la pérdida del principio de autoridad, porque el educador no tiene cintura para hacer querible los contenidos que imparte y fundamentalmente, porque vivimos en un mundo en donde los grandes medios de comunicación y las nuevas tecnologías están basadas en el principio del mínimo esfuerzo, la situación de la enseñanza es catastrófica.
        La debacle educativa llega incluso a los mismos fundamentos de la pedagogía. Aquella angustia que sentía Reina Reyes, cuando se interrogaba “¿Hacia qué futuro educamos?”, sigue presente tal cual, pero con un agravante, el educando actual no sabe leer y escribir, no recibió ni siquiera al recibirse como profesional universitario las herramientas mínimas para seguir conociendo y aprendiendo.
        Ese sector minoritario de la sociedad que logró ascender por todos los escalafones de la formación académica, tiene graves problemas de lectoescritura, redacción, ortografía y expresión oral, amén del hecho de que su capacidad de análisis empeoró.
        Se da en la educación uruguaya un hecho insólito en su historia: el muchacho de hoy no solo tiene índices altísimos de repetición en secundaria, y de deserción universitaria, sino que los que efectivamente logran completar los estudios, lo hacen con problemas que 50 años atrás no tenía un niño al terminar la escuela y eso en el contexto general de un mundo que todos nos damos cuenta es cada vez técnicamente más complejo. Los que egresan, incluso los maestros, lo hacen con problemas de lectoescritura.
        Esta dolorosa realidad abarca incluso a aquellos sectores que deben hacer un uso cuidadoso del lenguaje. Así el ministro de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Jorge Chediak dijo en una charla organizada por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) que “se suponía que el abogado sabía hablar y escribir”, pero que eso cambió. “Ahora no se escribe tan bien ni se tiene poder de síntesis. No hay una adecuada comprensión lectora”, sostuvo. Agregó además, que el nivel de muchos estudiantes de Derecho es “impresentable”. Estamos hablando de una carrera como la abogacía que consiste en abogar por el cliente.
        El gran déficit está en redacción y la expresión, porque más allá de la ortografía, que cualquier diccionario Word corrige, lo que les es difícil es desarrollar ideas y expresarlas con poder de síntesis. Están acostumbrados a repetir como loros los contenidos que no entienden. La mitad de los aspirantes a ingresar al Ministerio de Relaciones Exteriores perdieron en la primera prueba que se daba, la de idioma español.
        Estamos hablando de gente que tuvo 6 años de escuela, 6 de liceo y 4 o 5 de Facultad. Lo que significa que 16 años de educación formal irrepetible en sus vidas, no supieron darle comprensión lectora y capacidad de síntesis para escribir.
        Hoy el tema del dominio de una cuestión no está dada en el manejo nemotécnico de los contenidos, porque toda esa información se puede encontrar en Google o en cualquier archivo almacenado, sino en la incapacidad que tienen los egresados para ordenar materiales, priorizarlos y armar documentos. No saben compendiar los contenidos que leen, para poder compaginar el hilo conductor del desarrollo de un pensamiento congruente.
        Esto, que parece increíble, conduce a novedades y sorpresas. Así el estudio de abogados Ferrere, y su consultora hermana CPA Ferrere –que cuenta con más de 200 profesionales–  necesita un asesor de expresión oral y escrita.
        Alejandro Bluth, con cinco años dedicado a esta tarea, sostiene que  “el uso de la palabra escrita por parte de los profesionales está venida a menos”. “Si se empobrece la escritura, es razonable pensar que se empobrece el pensamiento”, sostuvo.
        Hoy la educación es tierra de nadie, pese al hecho de que ha recibido más recursos que cualquier otro sector de la sociedad.

sábado, 8 de junio de 2013

Tiempos de aprender

3 Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
2 un tiempo para nacer,
y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar,
y un tiempo para cosechar;
3 un tiempo para matar,
y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir,
y un tiempo para construir;
4 un tiempo para llorar,
y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto,
y un tiempo para saltar de gusto;
5 un tiempo para esparcir piedras,
y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse,
y un tiempo para despedirse;
6 un tiempo para intentar,
y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar,
y un tiempo para desechar;
7 un tiempo para rasgar,
y un tiempo para coser;
un tiempo para callar,
y un tiempo para hablar;
8 un tiempo para amar,
y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra,
y un tiempo para la paz.
Eclesiastés 3.1.13

Hubieron épocas en nuestro país de profundo retroceso cultural. Tal vez ésta que hoy estamos viviendo sea la más retrograda de todas.
Pienso como en el Eclesiastés, que épocas hay para cada cosa y que probablemente exista una relación pendular en el proceso histórico en dónde, en determinado momento, se invierten los agentes intervinientes.
Fuimos educados en la creencia de que el proceso evolutivo es lineal y, que por esa causa somos mejores que nuestros padres y ellos eran más avanzados que nuestros abuelos, y así sucesivamente, en una representación falsamente antropológica, que consiste en pensar que el hombre primitivo era un simio con una piedra filosa en los dientes, que sólo sabía chasquear dos piedras para hacer el fuego. Si se tiene esa visión, entonces hay que convenir con la letra de la canción cuando dice, que el hombre de hoy es el padre del mono del futuro.
El tema es que las cosas no son ni remotamente así como se nos ha dicho. Cuando era chico todos decían que el 2000 iba a encontrarnos unidos o dominados, que era el momento culminante de la evolución humana en donde los que no llegaron al desarrollo económico iban a quedar rezagados por la eternidad. Incluso informes serios de la Unesco sostenían que para el 2000 se avecinaba un peligro muy grande sobre la Humanidad: Íbamos a vivir en un mundo de super hombres y de homínidas.
El 2000 era eso que a todos nos superaba por el progreso increíble e inconcebible que estaba por llegar. Todos pensaban en términos evolucionistas, desde los que creían que se venía una sociedad “de leche y de miel”, un mundo de abundancia, que superado el reino de la necesidad, le iba a posibilitar a la Humanidad la entrada en el reino de la libertad. Una sociedad justa, más humana, donde el hombre es hermano del hombre, sin explotados ni explotadores y donde cada cual da a los otros según su capacidad y obtiene de acuerdo a lo que necesita. Hasta los que creían que todos los males de la Humanidad los iba a resolver la ciencia, creando una gigantesca Tecnópolis, algo así como lo que se ve en las películas de Flash Gordon.
Fui parte del optimismo filosófico y con los años comencé a practicar un pesimismo práctico, que consiste en seguir creyendo en el hombre, pero desconfiando del individuo.
Pienso que los procesos son de progresión y regresión. No existe progresión lineal, ni retroceso directo, sino que es una alternancia en donde las épocas de regresión incuban el salto cualitativo que luego aflora intempestivo en los momentos de progresión. Siempre están los que ven más lejos. Los que captan en la progresión los elementos dados de la futura regresión y los que ven en la descomposición, el re ordenamiento del futuro salto hacia adelante. Pero esa no sería la visión necesaria a cada momento concreto.
Tan larga es la regresión como abrupta la progresión. Eso explica la razón por la cual se puede vivir como en China 50 años de regresión, para 10 de progresión impetuosa e imparable, al punto de que aquellos que en el período anterior habían sido purgados y puestos en prisión durante mucho tiempo, son los que hoy dirigen ese avance de la economía. No existen cronogramas pre establecidos: es imponderable lo que cada momento puede durar.
El proceso hay que verlo como una espiral en donde se va en una dirección hasta doblar la curva en dirección opuesta para luego entrar en la misma dirección, pero en una plataforma más alta que la anterior.
Nadie sabe en que momento está doblando la curva, por la sencilla razón de que la circularidad vista desde el camino a ras de suelo, parece para quien la transita una línea recta en progresión. Es lo ilusorio, en un mundo que es esférico, pero todo lo que se construye a nivel del mar es recto y plano.
Lo que hoy estamos viviendo en el Uruguay otros hombres en el pasado no lo hubieran permitido. Como me decía un taximetrista comentando la situación política del Uruguay: “Me faltan jugadores pa' el cuadro”. Las cosas existen políticamente, porque existen socialmente, dejan de existir socialmente, dejan de existir políticamente.
En el 99' ya se veía claro que había una ceguera en la sociedad uruguaya, mientras la peste lamía las paredes. En ese año de campaña electoral se palpaba un aire a tragedia en Montevideo.
Veamos los temas uno por uno.
Desde que me recuerdo a mi mismo se pasaron la vida diciendo que la causa de fondo de todas las cosas estaba en la matriz económica y que lo demás era una simple consecuencia. Así por ejemplo la violencia de arriba generaba la violencia de abajo y la culpa de la delincuencia no la tenía el pobrecito que roba una gallina, sino el orden social injusto en que vive. Ahora dicen que por culpa de tanto desempleo del pasado, el que se quedó sin trabajo aprendió a robar y aunque la economía mejoró, no le sirve trabajar. Razonar así es no tener vergüenza.
Vivieron diciendo que la educación era fundamental para el desarrollo de las fuerzas productivas porque hace a la mejor calificación de la mano de obra y cuando le preguntan en un comité a Nora Castro porqué la enseñanza no educa en cuestiones más prácticas y útiles, contesta “Porque el educando precisa fundamentos generales y darle eso es limitarlo”.
Se cuenta el caso de la maestra que lloraba la milonga frente a los alumnos explicándoles lo poco que gana y una alumna le dice: “¡Y por qué no haces como mamá, que sale con la carterita a ganar plata!”. La chiquilina le contesta así, por una razón muy sencilla, porque no le ve ningún sentido a lo que la maestra le está dando. Si lo que recibe tuviera significación para ella, no contestaba de ese modo.
Nunca la educación recibió el 4,5 del presupuesto general como ahora y cayó de la forma en que está.
Nunca se volvió más difícil alquilar como en esta burbuja inmobiliaria en la que hoy vivimos.
Recuerdo a Danilo Astori hablando en SX 30 a comienzos de los años 80', explicando minuciosamente que el dólar había que ajustarlo a la inflación, porque si se lo plancha de ese modo se estaba en presencia de una bomba de tiempo, que empezaba volviendo irrentable la producción uruguaya y generando una transferencia de recursos netos del sector productivo al especulativo. Hicieron eso mismo, con el agravante que agobiaron impositivamente a quien más trabaja y usaron ese dinero para un descomunal despilfarro. Chavizaron la relación con su gente y hoy todos estamos viendo que Venezuela tiene reservas para importar durante dos semanas.
La realidad desmintió toda la ideología frentista.
Aquí hubo un proceso que me llamó la atención desde sus orígenes.
Cuando el Frente entra en crisis ideológica en los años 90' tras la caída del socialismo real es cuando empieza a irle mejor políticamente y Vázquez gana la Intendencia Municipal de Montevideo. Algo inédito en el mundo: un partido socialista mintiéndole a la gente y afirmando que ellos eran los directos continuadores de Frugoni y que no tenían nada que ver con las cosas horribles que hicieron los comunistas allí. Ellos eran los buenos, los malos eran “los primos”, cuando todos sabemos que Frugoni tuvo que renunciar porque no aguantaba más la infiltración tupamara y comunista. Fue ilegalizado ese partido porque todos sabían que estaba tomado.
Cualquiera que sepa la historia del partido socialista uruguayo, sabe perfectamente que si los comunistas son malos, ellos son peores. Son la “Escuelita” de todo lo que ha ocurrido. El Partido Comunista nace de un desgajamiento socialista en el año 20' cuando las Tesis de Abril y se le queda con casi todo. Los tupamaros vienen de allí y todos esos grupitos de izquierda son el producto de diversas purgas que tuvo el partido socialista en cada viraje político. Es gente que hace “entrismo” allí, aprende marxismo, recluta unos cuantos, adquiere la noción de cuadro político, lo expulsan y forma otro grupo. No le hace una guerra a otro socialista, sino a la dirección política. Por eso no pierde los contactos.
Hoy Vázquez, para no ir más lejos, es la personificación de otro disidente.
Lo que el proceso político uruguayo muestra en los años 90' es que se puede estar en descomposición ideológica y crecer políticamente. Lo que viene a confirmar que el ideologismo de la face anterior era una limitación política que la izquierda en su conjunto tenía.
Significativo es también que cuando el Frente entra en crisis política tras la desautorización de Seregni por parte de Vázquez es cuando comienza a moverse como el pez en el agua y en términos impredecibles. Al final, en una jugarreta política lo mandatan para que acuerde la reforma constitucional que hoy nos rige y después lo desautorizan, ante lo cual Seregni renuncia a la presidencia del Frente. No lo dejaban entrar a ningún comité de base. Lo que está indicando cómo se termina allí después de tanto cántico y tanta libación multitudinaria.
El vazquismo está formado precisamente por aquellos que siendo comunistas hacían entrismo en el partido socialista. Eran aquellos que cuando le preguntaban: “¿Vos sos socialista o qué?”, contestaban “Yo soy socialista porque estoy con el partido de la patria de Lenín”. Estaba claro que luego se arrepintieron -o hicieron un gran sacrificio, como decían, tras el colapso del partido de la patria de Lenín-, y volvieron al partido socialista de la mano de un oportunista agarra todo como Vázquez.
Si la crisis ideológica lo beneficio al Frente, la crisis política lo condujo al unicato y el caudillismo vazquista. Eso le dio un cierto atractivo para mucha gente del partido nacional y fue lo que hizo que solo el partido colorado tuviera la voluntad política de enfrentar a Vázquez.
Lo que está indicando que esto es una consecuencia de la falta de liderazgo de los partidos tradicionales durante ese período. Porque la idiosincrasia uruguaya fue con inflexiones siempre la misma.
La Intendencia de Montevideo es paradigmática al respecto. Es la quinta vez que gana el Frente y la ciudad es cada día que pasa más una cueva de malvivientes viviendo en la más horrenda suciedad concebible, amén del hecho de ser tributariamente la más cara del mundo. Lo que está indicando que las señales políticas con las que se maneja la opinión pública uruguaya están dadas en función de ponderables psico políticas, que no responden al universo del discurso ideológico, político o económico.
El Uruguay parece ser un país anestesiado mentalmente, en donde el odio de ayer no les permite sacar hoy las conclusiones que ahora hay que extraer y una socio cultura, al estilo de una unidad de base a la peronista, parece cohonestar la mentalidad que premia y castiga políticamente, conduciendo al triunfo de las nulidades.
Era Rubio quien sostenía recientemente que a compañeros muy especializados en un tema concreto se los mandaba a un cargo de especial confianza política y si bien entendían del asunto, no sabían como moverse allí.
Todos sabemos que para estar en un ente autónomo o en un servicio descentralizado no se necesita ser un experto. Se precisa sí, haberse leído y estudiado la Constitución de la República y tener nociones básicas de derecho administrativo. Entender lo que es un acto administrativo. Lo técnico se adquiere allí hablando con los jerarcas de la repartición. De eso “los compañeros especializados en un tema”, no se dieron cuenta.
Esto que digo, que parece una opinión despechada o enfurecida, no lo es. El Estado uruguayo lleva perdido 40 millones de dólares por juicios que le han hecho contra los actos administrativos que adopta. Frente a eso el Presidente de la República no encuentra nada mejor que insultar a los abogados. Hoy cualquiera le hace un juicio al Estado y lo gana por una razón muy simple: Por la desprolijidad anti jurídica con que se maneja esta gente.
A veces pienso que es mejor que así sea, porque, no nos engañemos, no hacen más daño, porque no les da la capacidad.

viernes, 7 de junio de 2013

En la cruz de los caminos



        Cuando en el futuro se cuente la historia económica que deviene de estos dos gobiernos del Frente, probablemente los historiadores limen todos aquellos aspectos que han mostrado facetas increíbles, inenarrables, acerca de lo que es una conducción política y económica.
        Gente que no tiene el más mínimo contacto con el mundo industrial, agropecuario y empresarial, se permite decirle a ellos lo que tienen que hacer y lo que no, mientras los agobian impositivamente y gobiernan con un dólar planchado que vuelve irrentable la producción uruguaya.
        La Cámara de Industrias del Uruguay que es la entidad empresarial representativa del sector industrial del país, que nuclea  desde las industrias más importantes hasta el más modesto de los talleres que desarrollan actividad industrial, y la Unión de Exportadores del Uruguay, estaban de acuerdo con un TLC con Estados Unidos. Por lo visto, la opinión del sector involucrado, no importó absolutamente nada, ni siquiera como un juicio de contrapeso a ser tenido en cuenta.
        No voy al tema de si Tratado sí o Tratado no, que sería cuestión de una ardua negociación rubro por rubro, sino al hecho político con impacto económico. Para los gobiernos del Frente, es más importante la opinión del más insignificante sindicato que el juicio y la visión que puedan tener los operadores económicos involucrados en un tratado de comercio exterior.
        La Alianza del Pacífico, como veremos a continuación es una necesidad, por más que Iván Ramalho crea que el Uruguay es un Distrito Federal brasileño, en un Mercosur en donde lo dispuesto no se cumple y el sistema de solución de controversias no es eficaz.
          Estamos hablando de gente que en la próxima campaña electoral va a querer reeducar a los uruguayos explicándoles por qué no hay que ser tan consumista. Si el partido socialista que está formando cuadros con ese discurso anti consumista piensa así, es un problema de ellos. ¡Le van a decir a los demás que vivan austeramente mientras asfixian a quien más trabaja! Menos consumo es menos trabajo para la gente, lo que está indicando el despiste del discurso frentista que se nos viene en el marco de un desarrollismo impositivo y profundizador.
        Lo que el partido socialista tiene que decir es otra cosa bien distinta. Tiene que explicarle a la gente que de acuerdo a las estimaciones realizadas por el Departamento de Integración y Comercio Internacional de la CIU, en el año móvil cerrado a abril de 2013, la balanza comercial de bienes presentó un saldo negativo de US$ 3.170 millones y que eso es así porque se exportó U$S 10.086, pero se importó U$S 13.256. Ese déficit en balanza comercial no se resuelve criticando a la gente por consumista, sino al gobierno por no saber ganar mercados fuera de una región que lo maniata y limita. Debe decirle a la gente que la prioridad debe ser moderar la demanda interna para bajar las presiones de inflación y que eso implica que ya no hay espacio para seguir aumentando el gasto público y tonterías al estilo Olesker. Tiene que explicarle que eso es así porque el Mercosur no funciona y la economía argentina se encuentra al borde de una muerte anunciada. Para salir de esto, se precisan mercados solventes y no tarimas presidenciales para declamar sobre bolivarismo. Antes de hablar con tanta liviandad sobre integración debieran decirle a su gente que en los últimos 12 años la gravitación de Uruguay en las importaciones industriales argentinas bajó a la mitad y pasó de 1,6% a 0,8%. No es diciéndole a los industriales, “Olvídense de Argentina, busquen otros mercados”, porque eso no es fácil de hacer de un día para el otro. Tampoco diciéndole a la hinchada “Más y mejor Mercosur”, porque una cosa no cierra con la otra y los operadores económicos no están para definir sus estrategias con incongruencias declamatorias. Tiene que decirle a su gente que es la suba del gasto público lo que juega a la baja de la moneda, porque el Estado abarata sus costos a expensas de un dólar planchado.
        A su vez debe decirle a esos muchachos ingenuos y Eduardo galeanizados que les creen todo, que si en abril de 2013, las importaciones de bienes registradas por la DNA aumentaron 225% en comparación con igual mes de 2012, es porque el Uruguay está en el décimo séptimo (17º) país con mayor atraso cambiario. El sueldo mínimo ( $ 7.920) (siete mil novecientos veinte pesos uruguayos) ha sido durante este periodo el equivalente a 419 dólares, tomando 19 como referente. Hay que tener en cuenta que el sueldo mínimo es meramente un referente, porque las escalas salariales son aproximadamente de 1 a 10. ¡Qué empresa, en un país de pequeños talleres aguanta un sueldo de 4.000 dólares! Quieren llevarlo a $ 10.000 (diez mil pesos). Esa situación no le sirve ni al empleado ni al empleador. Es una realidad en donde quienes perciben los sueldos más altos, gastan en el exterior y a nadie le alcanza el dinero. Tiene que decirle que los costos de las empresas son altos, los costos de producción domésticos que tenemos en Uruguay son descomunales y los salarios son por excelencia uno de los principales costos de las empresas, porque aun siendo bajos para quienes lo perciben, con un dólar contenido, vuelve irrentable producir un alfiler, como ya fue explicitado en un post antes de que asumiera este gobierno. El único que puede pagar salarios al ritmo de fijación que se le da es el sector público y más nadie. Alentar el crecimiento de la demanda interna a través del gasto público y de mayores salarios es cortoplacista: es pan para hoy, hambre para mañana, porque la inflación es la encargada de poner las cosas en su lugar.
        Tiene que decirle, “La Escuelita” –la escuelita del crimen-, que esto es así, porque cuando el país recupera el grado inversor recibe un aflujo muy grande de capitales que plancha aún más la moneda de lo que ya estaba. En el 2013 los títulos del Tesoro emitidos localmente que están en manos de no residentes, ascendió al 50% (la mitad), por ende la rentabilidad que dan los títulos a los fondos de capital especulativo exacerbó  su ingreso. Estos capitales traen dólares, compran pesos -y adquieren la deuda que ya fue emitida y principalmente está en manos de AFAP-, lo que genera un fuerte impulso a la baja de la moneda estadounidense. Ese dinero, que exige tomadores de crédito, termina siendo agregado monetario y por ende aumenta la rotación del dinero entre el M1, dinero en poder del público más depósitos a la vista, y el M2, dinero en poder de los bancos más los depósitos a plazo fijo. En buen romance, si se le hace una marquita al dólar en la oficina que lo da, se puede apreciar inmediatamente a qué velocidad regresa a la oficina que lo recibe. La alta dolarización es uno de los principales problemas que tiene la economía uruguaya. La rotación del dinero está indicando que la inflación no es de consumo, sino de insumos importados. Esa es la causa por la cual mientras la Balanza Comercial es deficitaria, la de Pagos es superavitaria.  El Uruguay tiene un aflujo de depósitos que le permite comprar más de lo que produce por la gran disponibilidad de financiamiento externo que tuvo. Esto hizo que el flujo de capitales ingresados a la economía en el año 2012 superara en casi 2.000 millones de dólares al total registrado en el año anterior.
         A su vez cuando se plancha el dólar durante tanto tiempo, la inflación se dolariza y mover la moneda a la realidad se vuelve cada vez más complejo, porque la dependencia de los insumos importados es la que se come toda la poca rentabilidad de la producción nacional. Mientras se ajusta la moneda a lo que debió de haber estado, el insumo importado sale cada vez más caro, por ende, una sociedad ya sobregirada, como lo analizamos en otro post, acompaña la suba del dólar y transfiere el precio al mercado. Solamente el costo de transporte conduce a un aumento general de precios no bien se mueve el dólar hacia arriba. El Uruguay tendría que ser un país petrolero para que no ocurra eso. Lo mismo con los niveles de endeudamiento del sector privado que son similares a los del público. Todo termina acompañado al dólar.
        Esta política de estricto cuño neoliberal que hicieron quienes se pasaron la vida combatiendo esta situación, como no pueden ahora criticarla porque ha sido su línea invariable en dos gobiernos del Frente, inventan un tema infantil para pueriles y salen a criticar moral y psicológicamente el dislocamiento de la personalidad que genera el consumismo alienante y eso sabiendo perfectamente que en el Uruguay no hay inflación de demanda, sino de costos. Por ahora –los socialistas puros- no han planteado pagar en especies y mandar a un psiquiátrico a los disidentes, pero todos estamos viendo que Venezuela –el modelo que tienen como referente- tiene divisas para solo dos semanas más de importaciones, aunque el pajarito le diga a Maduro que es todo parte de una conjura internacional.
        Este es un momento de cruce de caminos en economía.
        Las medidas adoptadas le da un leve margen para aumentos salariales en un contexto en donde están viendo que la inflación hay que contemplarla con una perspectiva realista si se quiere ser creíble ante los operadores económicos que definen sus estrategias en función del rango meta y por ende, lo amplían a una expectativa inflacionaria de entre un 3 y un 7%,  porque saben que ha de estar muy por encima del 8,5% y ya están diciendo que corre el riesgo de trepar al 9%. Por ahora estas medidas que está tomando el gobierno para frenar la entrada de capitales que plancha el dólar, genera el hecho de que en vez de tener una inflación de 8% con un dólar a $ 19 vamos a tener una inflación de 8% con un dólar a $ 21, gracias precisamente al contexto deflacionario que estamos recibiendo de la región.
        Cualquiera entiende que buscar nuevos mercados regionales y la Alianza del Pacífico es una muy buena alternativa a la vista,  resulta ser una prioridad nacional en este momento.
        Salta a la vista que es otro modelo de integración el que estamos precisando. La propuesta que hace Larrañaga es básica porque la Alianza para el Pacífico representa alrededor del 40% del PIB de América Latina y más de la mitad de las exportaciones, tiene en un arancel promedio que es la mitad del Mercosur (6% contra 12%) y un coeficiente de apertura de más del doble (55% contra 24%).
        El Uruguay ha sido experto en lo que va de los últimos 100 años en tomar decisiones equivocadas. Esperemos que se recapacite, precisamente ahora que comienza a darse una situación preocupante. Desaceleración de la economía, primera señal, una inflación que amenaza con alcanzar los dos dígitos, segunda luz roja, deterioro de la competitividad respecto a los socios comerciales por una apreciación de la moneda local, tercer indicador.
        Si bien es cierto que los países no se mudan quien dijo que tengan que estar atados de pies y manos a los caprichos de los gobernantes vecinos.